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sábado, 23 de mayo de 2020

Separación

El mundo va pasando fuera de la ventana del tren, Pedro todavía no puede creer este viaje, hace mucho que Pedro ya no cree en nada. En su pecho late su corazón con un animo extrañamente alegre entre la melancolía que le embarga, aunque después de todo la melancolía ya forma parte de su alma.
Pedro levanta la vista y mira brillar el sol. Sabe que todo estará bien.
Necesito que firmes esto, había dicho Elena, eran los papeles de divorcio, Pedro estaba tan cansado, llevaba años tratando de salvar la relación, tal vez su mujer era el único juez que no convencería con sus pruebas y evidencias de amor. -¿Qué hay de Sara? -Preguntó. "La verás los fines de semana."
Pedro firmó con tinta azul, pero vio brillar el carmesí de su sangre en aquel contrato de Satán.
Pedro bajo del tren aun sin creer nada de lo sucedido, hace mucho tiempo que Pedro ya no cree en nada. En su pecho late su corazón con un animo extrañamente alegre entre toda esa mierda que lo embarga, aunque toda esa mierda ya parece ser parte de su ser...

martes, 15 de enero de 2019

Charly Magaña.

Cuántas veces hemos vuelto la mirada, con esperanza de que el viento fueses tú?
Habríamos hecho tantas cosas que hoy, se quedan inconclusas.
Ahora me levanto en las mañanas y pienso en ti, amigo.
Recuerdo contigo cada momento; cada lugar, cada gesto, cada asador cayendo,
luego de recordarlo pienso, una espalda más, una menos. Dime ahora si estás
yendo al lugar prometido por Dios? Charly, amigo: tú sabes que te quiero.

Mañana estaré con tu familia. Hermano, tú eres mi familia.
Ayer se abatió mi corazón, me destroza el mundo, no lo imagino sin ti; la
galaxia entera deja de tener sentido y aún así mi fuerza debe estar intacta.
Ahora tú vives en mi corazón, y éste latirá más fuerte, por los dos. El
ñuto de mi interior se ha de reparar en el recuerdo de tu ser.
Al caer, sé bien que me has de levantar y mis triunfos serán los tuyos.




Querido Charly, que Dios te guarde en su gloria.

domingo, 6 de agosto de 2017

Cuentos.

Cuando era niño mi madre
siempre me contaba un cuento.
Al caer el sol moría por escuchar su voz.

Mi madre era también mi madre muerte.

domingo, 6 de marzo de 2016

Muerte, vida e infinito...

Podría llenar de tristeza mi alma.
untarme de melancolía la vida.
todos los días pensar,
oír tus murmullos en mi oído;
saber que nada existe.

Temblé con todo el corazón al
oír la propia voz de la conciencia.
dudé por un segundo.
osadía de jugar a la muerte
sin vida alguna.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Para consolar un corazón que llora

"Una emoción pasa, del mismo modo que pasan las nubes".


-Osho.


Los últimos tres días han estado nublados, ha llovido diariamente, me gusta subir a la azotea a pensar durante la noche, pero también en días así, hoy está nublado y subí, no ha llovido, una nube dejo caer una gota, cayó en mi pecho, en el seno izquierdo, he subido sin camisa, me gusta sentir el aire frío a flor de piel, y así es, siento el tenue y frío viento en la flor de mi piel desnuda, sentí la gota que cayó en mi corazón desnudo y triste, por que nada desnuda un corazón que la tristeza.


Mi corazón llora y el cielo lo sabe, mi corazón lloraba y esa nube dejo caer una gota sobre él porque yo lo ignoraba, esa gota me abrió los ojos, me di cuenta de lo que hacia mi corazón, no pude evitar llorar (quiero decir, que no pude hacer dejar de llorar a mi corazón), pero ahora gracias a esa nube, puedo brindarle atención y compañía, y la compañía es el mejor consuelo para los que no tienen remedio, el saber que no importa lo que uno sufra, siempre estará alguien ahí para brindar consuelo y sufrir a su lado, y en breves momentos de locura, ser feliz a su lado también.








Esa nube no es como las otras nubes.

jueves, 5 de febrero de 2015

Quisiera No Pensarte Más

Quisiera no pensarte más, no volver a saber que existes, ni llorar con tu recuerdo, con tu sonrisa, con tu mania de sonreir por cualquier cosa, quisiera no recordarte más, pero yo no recordarte, no saber que existes aunque existas, no quiero que dejes tu mania. Amo que la tengas, me dolería si la perdieras, y me dolería mucho, no, por supuesto que no quiero que la dejes, más bien quiero yo dejar la mía, y es que tengo la mania de recordarte a cualquier hora, a las cinco o seis, de la tarde o la mañana, eso no importa por que yo igual te recuerdo, lo que importa es que miro el reloj y son las tres y te recuerdo, y te recuerdo a ti, a ti y a tus ojos grises, y a tu amor que es mío pero no lo das, no lo das, sé que me quieres pero no lo dices, ¿qué mierda piensas que no lo dices?, yo te quiero y te lo digo, y te lo oculto a veces, en muy contadas ocasiones, pero sabes que te quiero cuando no lo digo, cuando la nostalgia me invade, y me invede tu recuerdo, cuando me invade tu recuerdo que es nostalgia, cuando me carcome desde dentro, desde las entrañas, esta maldita nostalgia que eres tú en mi memoria, esta nostalgia de recordarte. Y son las cuatro y te recuerdo, las siete y otra vez esta nostalgia. ¿Cuántas lágrimas he de llorar para irme a la chingada?, para saber que tu amor que es mío no me pertenece, para entender que estamos destinados a no ser aunque queramos, para mirar tu mano y no temblar, para poder recordarte, simplemente recordarte, sin llanto, sin sosiego, sin la más remota melancolía, para mirar tu foto y decir, pero decir sonriendo en tu recuerdo, sonriendo y sin gota alguna que asome desde el lagrimal: Qué hermosa utopía. Y sonreir más por saber que yo también soy tu utopía. Es emífero saber que así termina, en un par de proyectos imposibles.

Sé que mi destino es escribirte, te prometo que cuando al fin me vaya, lejos, muy lejos, tan lejos que tu aroma se sienta en mis fosas nasales y tus poros se abran al contacto de mi piel dormida. En una palabra, cuando por fin me vaya a la chingada, desde allá te escribiré, y te escribiré poemas tristes. Que triste es nuestra historia.
Qué triste es irme con todo el amor que tengo para ti, con todo el amor que no te doy, con todo el amor que jamás he de entregarte.

Doy gracias a Dios porque tú existes, porque me hayas roto el corazón, los poetas son poetas gracias al dolor, al sufrimiento, y yo siempre quise ser poeta, siempre quise tener inspiración, ahora, por ti mi alma duele y sufre, sólo me falta aprender a hacer belleza ese dolor, aprender a hacer metáforas con la mano de la muerte que me estruja el pecho cuando late y te recuerda; pero qué difícil es hacer metáforas con eso,  que clase de escritor he de ser si mi vida es tu muerte, ¡cómo late el pecho a las ocho en tu recuerdo!, tu recuerdo que me hace morir y renacer, qué maldita mierda esa ironía.

Pero tú no te preocupes, es evidente que eres demaciado linda para no romper uno o dos corazones en la vida, (tal vez más), uno es el mío, pero ya no importa, tu destino fue romper mi corazón.  ¿Qué puedes hacer frente al destino? No es tu culpa, ¿cómo podría serlo?, aun así debo intentar que no me duela.