Mostrando las entradas con la etiqueta Olvido. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Olvido. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de noviembre de 2019

Naufragos Zalihui

I
El rey y Alex se conocen.

Es fácil ser un buen guerrero; ser el mejor en cambio, implica dedicación.
Para ser el mejor de los guerreros, debes ser capaz de correr bajo el torbellino de una tormenta de nieve sin camisa, con una espada en la mano y siempre ver donde pones la hoja para poder cortar el más delgado de los copos. Caminar serenamente bajo el sol de las 3 de la tarde en el desierto descalzo, por supuesto.

En la isla del guerrero, ser el mejor es aún más complicado.
Una tarde a finales de septiembre, bajo una tormenta eléctrica abismal, Alex entrenaba, el filo de su espada recién tallado con la piedra que cargaba en su bolsillo.
Muchas veces antes de este día, cuando atrapaba con la punta de su aún no tan conocida espada el poder de un rayo, con la intención de regresar aquel ataque a los dioses de la isla, había sido noqueado.
Vino un rayo y el lo capturó con parsimonia en su espada, hacía mucho que había dominado la técnica de llevarlo a la tierra, hacía no tanto que aprendió a desviarlo, pero aún no lograba devolver toda ese electricidad a núcleo de las nubes.
El rayo recorrió de la punta de su espada hasta el meñique de su pie, y el momento de olvidar la energía, dejarla reposar en tierra y volver a la batalla, un fluido sereno en su interior hizo volver esa luz, nunca había llegado tan lejos, cuando el trueno en sus manos se encontraba, listo para depositarlo en la espada y dejarlo brotar hacía los cielos, cuando el mango parecía comenzar a sentir la presión de la corriente, en ese momento no soportó, soltó la espada y salió disparado de espaldas 30 metros o más, siendo detenido por el impacto en el interior de un bajón de tren, ya olvidado. Alex fue noqueado una vez más por el poder de los dioses de la guerra.

Al despertar, estaba en interiores, una fogata en medio del bajón y su ropa secándose cerca de ella, sorprendido miró a su alrededor, pero no vio a nadie. Alex, se preguntaba desconcertado quien pudo haber hecho el fuego y secado su ropa, desde la esquina, una pelota rodó hacía él. Tomó una antorcha de la fogata y se acercó, pero en la esquina no había nadie.
-Hola -Alex volteó, la pelota le había hablado...

II
La caída de la corona.

La isla pelota era tranquila, el la dinastía de la familia Cir había reinado con sabiduría y benevolencia durante generaciones. Desde la muerte de Enebro, su hijo Sed había sabido gobernar.

En la sala real ingresó el consejero, conocido como Pelota sabia, y toda la guardia real inclino la cabeza. El rey Sed cuestionó a la guardia por aquella inclinación tan inusual.
-¿Qué tal el vino, su majestad? -preguntó burlón el consejero. El hombre que contaba con la absoluta confianza del rey, lo había envenenado.
El cuerpo de Sed fue arrogado al mar, la falta de descendencia de la dinastía coronó al malvado sabio.

III
El hambre de la isla.


Tras escuchar como la pelota en quien más confió lo traicionó, Alex entrego su lealtad el rey Pelota, y prometió ayudarlo a recuperar su isla, conocida como la isla Zalihui.
Construyeron una balsa y remaron durante semanas, sabían que lo primero que debían hacer era explorar la isla, ver la situación actual y formar el plan de acción que les permitiera colocar al legitimo rey en el trono redondo.
El día en que llegaron era soleado, y el viento estaba cargado de una increíble tranquilidad, el reino parecía el mismo de siempre.
No todo puede ser lo mismo, pensaba el rey pelota, la familia real siempre trató bien a la familia sabia y escuchó sus consejos, y se niega a creer que si no quisiera cambiar algo en la isla hubiese intentado matarle.

Unos días de viaje y llegaron a una región aislada, vieron como la pelota que vendía fruta pateaba a una pequeña pelota por trabar de robar una manzana.
-¿Por qué has tratado de robar? -preguntó el rey sin trono.
-Tengo hambre. -respondió.
El rey sin reino miró a su alrededor, la aldea eran unas cuantas chozas mal levantadas sobre las ruinas de la antigua ciudad redonda, destruida durante la guerra del rebote sagrado hace más de dos siglos.
-Hace apenas unos meses que me arrebató del trono, es imperdonable que el sabio consejero haga pasar hambre a las pelotas del imperio.
-Esto no es culpa del rey sabio -escuchó la voz de un anciano. -Estamos en está situación hace mucho, después de la guerra del rebote sagrado muchas familias se quedaron sin recursos, la familia Cir, al igual que el rey sabio creyeron que todos habíamos muerto y jamás voltearon a ver que seguíamos aquí. Llevamos generaciones con hambre y pocas pelotas son las que logran llegar a viejas.

La lagrimas rodaron en el rostro del antiguo soberano al pensar que mientras el jugaba en jardín real, miles de pelotas morían de hambre. Cuando recobrará el trono y terminará con la vida del traidor, arreglaría la situación.

IV
La culminación del rey.

Algunas semanas bastaron para saber cual era la mejor forma, parece que la corona solo le importa a los nobles, el sabio gobernaba con sabiduría y benevolencia cual si se tratará de un Cir. De hecho, la única razón por la cual tomó el trono fue porque estaba seguro de que gobernaba la familia equivocada, durante generaciones las decisiones de todo el reino las había tomado su familia a través de su consejos, cada palabra que emanaba de ellos era aprobada por la familia Cir, y el soberano en curso solo aprobaba y era venerado por el pueblo, sin el sabio consejo de sus antepasados el imperio Zalihui no sería lo que es, y nadie en el reino daba crédito a un simple consejero. La dinastía Cir no había tomado una sola decisión propia en toda la historia, porque incluso fueron los dioses cuando se formó el cosmos quienes habían decidido la posición de las familias nobles. Envenenar al rey fue tal vez un desafío para los dioses, pero estaba convencido de que a veces, incluso los dioses se equivocan, y es el deber de los sabios corregirlos.

Los jueves era día de audiencias con el rey. Sed y Alex disfrazados de campesinos entraron al salón, cuando tuvieron al rey frente a ellos y los invitó a hablar.
Entonces el anterior soberano se quitó la capucha y dijo con voz firme "yo soy Sed Cir, primero con el nombre, hijo de Enebro, nieto de Trefos, descendiente directo de Hi, quien con honor y valentía fue victorioso en la guerra del rebote sagrado. Legitimo heredero al trono redondo y verdadero soberano de la isla Zalihui. Ordeno a la guardia real por todo lo que simbolizan los siglos de gobierno de mi familia llevad a esa pelota al calabozo mientras es preparado su juicio y su..." No terminó de hablar cuando una lanza atravesó su pecho, el rey pelota fue ponchado por el comandante de la guardia real, ahora fiel al rey sabio. Alex murió en el calabozo, donde su cuerpo se pudrió y aún en él yace su esqueleto.


V

Epílogo.


La aún no tan conocida espada de Alex el guerrero, jamás fue conocida por nadie.

Las aldeas que se encontraban en las ruinas de las antiguas ciudades del imperio, siguieron con hambre.

No todo era lo mismo, como pensaba el rey pelota, la familia real siempre trató bien a la familia sabia y escuchó sus consejos, si no quisiera cambiar algo en la isla la sabia pelota no lo habría matado.
No todo era lo mismo, en el trono gobernaba otra familia.
No hubo canciones de ese día, el apellido Cir no se olvidó, pero para el pueblo, el nuevo soberano era lo mismo.

jueves, 19 de julio de 2018

Sin olvido

No olvidaré el ropero donde los años cuelgan.
Ni la emifeídad de tus caderas dentro del tacto de mis manos.
No podré olvidar el cajón bajo la cama donde el pasado guardo;
No olvidaré ni el sexo, ni tu risa de abril.
Ni los días de otoño a las cinco de tarde, cuando bajo el sol radiante y cálido
al té jugamos tras tu relectura de mi Alicia y sus países;
No olvidaré las tardes de juego de cartas,
Ni mi cabeza degollada al verte -reina, mi reina de corazones-.
No olvidaré jamás (incluso si quisiera o mi vida de ello dependiera
y las rocas de lo eterno amedrentarán mi vagar mundano)
tu infantil mirada, tu inocencia de animal salvaje, nacido apenas.
No olvidaré la ferocidad de mujer con la que alguna vez a este miserable amaste.
Ni olvidaré el futuro que por la ventana huye prometiendo no volver -volver jamás-,
Ni faltaré a la puntual cita de tu balcón con serenata o poemas escritos en tu honor
cuando el mes ya no importe y el calendario diga cinco.
Siempre tú mi mundo, tú siempre mi mundo, ahora no estás y donde yo vivo es muy pequeño,
¡oh, cómo extraño el universo de tu ser! ¡Las constelaciones en tus ojos!
¡Las cascadas en tu sexo en las noches del amor!
No podré olvidar la tristeza del adiós;
Ni dejaré ir la esperanza del rencuentro.



Instagram Photo: @sombrebeings

martes, 1 de mayo de 2018

Aniversario del (Des)Amor (IV)

Ayer la noche fue oscura,
quiero decir, mi alma oscura,
ufana como todo yo, recordó
el terrible dolor que viene con
la vida, que es su costo.

sobreabundante soeza sobre mí se expande,
uno, dos, tres te quiero y un recuerdo;
entonces traté de huir a mi memoria,
ñurdo soy al tratar de jugar a
olvidar lo que Dios escribió como imposible.

(durante una vida te quiero,
estás aquí, conmigo).

aullante anhelo olvidar,
no miento; no digo la verdad tampoco.
tú; preciosa.
a veces me tienta la vida, y recuerdo el
ñorbo incauto que posees, tú;
oasis eterno.

martes, 14 de noviembre de 2017

Nosotros.

Rutinario pasar los días, los meses y la
eternidad,
como los
únicos seres que habitan
el mundo que
rota sólo para nosotros
dos,
obedientes, a la naturaleza de los
sueños.

Jovial existencia he llevado
armado un pensar infinito del
mísero, místico y
árido pesar de la
soledad de tu ausencia imborrable.

Confundo con la vida los
recuerdos de la irrealidad
estructurada de la
alegría
dada por los
osados
sueños, que nunca se vuelven verdad.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Dormir Entre Las Sombras.

Estaré bien, si me das un minuto... un hombre tiene un límite, no puedo conseguir una vida si mi corazón no está en ella."

-Oasis.

No puedo conseguir una vida si mi corazón no está en ella...

¿Hasta dónde llega el límite de mi cordura?

Tengo cordura acaso, no puedo soñar, caminar a penas, tengo un hambre irremediable, te traigo ganas, a ti, quiero comerte a ti y a nada más.

No sé ni lo que dijo, tal vez uno o dos de estos días podamos dormir entre las sombras y soñar que soñamos con tener un sueño juntos y despertar y hacerlo realidad.

Por ahora, lo que me queda es morir, morir eternamente por el resto de la eternidad o el infinito o hasta las tres, después resucitar pensando en ti y volver a morir de un pensamiento.

Escucha, la música es cada vez más y más fuerte, uno... dos... tres... y tengo hambre, y quiero comerte a ti una vez más.


Sólo que por favor no me agobies, he decidido que necesito soledad, dame solo un minuto, después de eso estaré listo para comer o fumar o dormir  o morir o cualquier cosa, solo debo de pensar lo que hago, déjame saber que es todo esto porque me estoy perdiendo, me estoy perdiendo, ¿a dónde se ha ido mi cabeza?, las neuronas ya no piensan y mi corazón late por latir.


Necesito algo, tal vez un calcetín marrón y uno verde, pero no lo creo, necesito algo que vaya más allá del mundo, más allá de mí y de los mortales, y del mundo y de mí y de los mortales en el mundo en que yo habito.

Pero no lo sé, no tengo idea de lo que sea...

viernes, 7 de agosto de 2015

Samuel: Su Distracción.

“Todavía creo que nuestro mejor dialogo a sido con la mirada.”

-Mario Benedetti.

Ayer, Samuel pensaba en... (Perdón, lo olvidé… probablemente pensaba en la nada), pensaba en algo, las personas acostumbran pensar en cosas sin importancia.
Pero en realidad ya no importaba, lo que Samuel pensaba ayer ya forma parte del ayer, del tiempo que no hace más que marcar nuestro presente, y que con cada vivencia que nos dio fue formando poco a poco una parte de nuestra personalidad, quizás lo que Samuel pensó ayer era demasiado importante, por eso no le importo, porque su mente lo guardo en el sub-consiente, porque a diferencia de la parte que podemos dominar el sub-consiente no olvida nada aunque lo haga.

Hoy, Samuel quiere escribir, no es muy bueno, a decir verdad es terrible haciendo eso (tanto así, que cuando escribe habla de sí mismo en tercera persona bajo el nombre de Samuel), pero hace tiempo conoció a una linda joven de cabellos rizados, a ella le gusta leer, a ella le gusta leer con los marrones ojos que tienen tonto a Samuel.

No habla, teme, teme que al hablarle ella lo ignore o lo mande a la chingada, pero aun así a decidido hablarle, ir a ella con un poema y una carta y un chocolate y hablarle aunque suene tonto (y así va a sonar, porque Samuel no es muy bueno para hablar, siempre que lo hace termina diciendo incoherencias).

Un día le habló, era de noche, había fogata, él la miraba… la miraba, la contemplaba igual que un fanático de la pintura a un Picasso, un escritor un tintero y un pintor su lienzo en blanco: perdidamente.

Fue la única noche en que le habló… (Perdón, una vez más lo olvidé.) Samuel está un poco distraído, no deja de pensar en aquella joven de emífera mirada y ojos cafés (¡cafés maldita sea!, con lo adictos que somos al café).

Pensar en ella lo distrae, ya no sabe lo que escribe, lo que piensa, ya no sabe nada, ya no sabe…
Pensar en ella…
Lo distrae…

-Sólo sé que no sé nada. –Estaba distraído, Samuel podría jurar que Sócrates había soñado con está linda mujer de ojos risueños y mirada tierna. Despertó distraído, Sócrates, el famoso y antiguo sabio y filósofo griego no sabía nada. Definitivamente estaba tan distraído como lo está el ahora (una mujer es mortal, puede distraer a cualquiera en cuestión de segundos o incluso antes).

(De las cosas emíferas:
Ella…
La distracción de Samuel…).

Le habló, por así decirlo, porque en realidad ella habló primero, Samuel había hecho o dicho o hecho alguna tontería, ella rió y lo había insultado, por así decirlo, era de esas veces que sólo se dicen para seguir con el relajo, cuando ella había dicho lo que dijo, entonces fue cuando él le habló.

(Perdón, el mundo da vueltas, Samuel está mareado, no se concentra, ya no recuerda que siguió).

Pero en esencia hablaron de puras tonterías, de cómo el cangrejo camina de lado y no de reversa como dicen todos, de que no es inmortal, de que su color rojo se debe a que se la vive enamorado de… y entre tantas y tantas bromas y tonterías a Samuel le gustaron algunas cosas; su voz, con ella podía ser él mismo, sus ojos, el desinterés que su mirada le hacía tener hacía el resto del mundo, su sonrisa, a Samuel le gustó estar ahí, ahí, con ella.

-Ayer estaba comiendo galones de marihuana y un perro me atacó y se llevo todo mi cereal. Así que para recuperar a mi hija (que por cierto es adoptada), tuve que vender el resto del ganado que tenía en la isla en la que naufragué hace mucho tiempo en medio del desierto ardiente de la Antártida.
>>La próxima vez que mi hija se ausente para ir a pescar en la sabana de Alaska por miedo a morir de calor y no capture ni un jabalí, en lugar de ir a buscarla a las montañas de Uruguay , usaré el dinero que salga de la venta del ganado de humanos bebé extraterrestres  para visitar a mi tío el golfo en México –decía Samuel muy decido, incluso parecía que creía que aquello tenia sentido, él sabía que eran tonterías, pero estaba decidido a hacerla sonreír (y lo logro).


Tonterías, de eso hablaron con palabras, pero Samuel (perdón, está pensando en su mirada, sigue un poco distraído y no la quiere dejar de pensar jamás) no recuerda lo que se dijeron entre miradas.




domingo, 19 de julio de 2015

Qué fácil es quererte en un insomnio

Eres el mundo que no tengo,
el café que me falta en las mañanas,
eres el número de mala suerte que jamás dejaré de pedir al comprar la lotería.
aquí te espero, amor, aquí te espero.

Ahora te quiero tanto que he comenzado a olvidarte.

El olvido me abandona en este
tipo de insomnios,
en estas noches eternas.
Te recuerdo, recuerdo cuánto te quiero,
y te quiero más todavía, como al principio,

En la mañana, cerca del alba y junto al ocaso,
recuerdo también nuestra separación;
el porque me extrañas desde dónde estés,

Una estrella se funde en el espacio,
mil pedazos vuelan en el universo infinito.
Ahora un astro,
un lobo corriendo hacía el bosque;
quiero café, galletas.

¿Cuántas preguntas mortales habrá de soportar el oído de Dios a diario?

No vengas,
tu café ya se ha enfriado,
lo preparé hace mucho,
cuando todavía te quería.
(Qué fácil es quererte -amor- en un insomnio,
tú no vienes, aunque te anhele).

No vengas, por favor,
miro la taza que es tuya, que lo será por siempre,
tu café está frío,
como frío está tu corazón.

Se asoma el alba,
no vengas porque te extraño,
porque te pienso recibir con los brazos abiertos.
Sufrir de nuevo.

Un café y te pienso,
Otro café y te olvido,

Te recuerdo, siempre.

martes, 14 de julio de 2015

Hoja De Papel

Una sonrisa en la hoja de papel,
Una lágrima rodó por mi mejilla
No te quiero ver jamás,
Me pondré a cantar un par de momentos y para siempre,
Ahora mismo hay un incendio dentro de mi alma
No pienso dejar de cantar jamás
Ni a pesar de la llamas.

Adentro llueve
Y por fuera quema el frío
Que lo invadió,
Las llamas heladas que rodean
Aquello que no puedo soportar aunque lo haga.

(Es mi corazón que llora lágrimas de olvido al recordar.)

Hasta nunca mi amor,
hasta pronto corazón.


Es el olvido.

lunes, 1 de junio de 2015

Insomnio De La Noche/Madrugada Del 29/30 De Mayo.

A veces me pasa que te extraño inadvertidamente, por ejemplo, y por decir algo cuando juego Rayuela, cunado la leo, cuando la estoy leyendo o cuando la estoy jugando, o cuando la estoy leyendo mientras juego...

Y entonces me levanto de la silla y salgo a caminar, y tomo de la mano a la primera persona que veo, y si es hombre me manda a la chingada, y si es mujer lo mismo en ocasiones. Pero en ocasiones no, en ocasiones sólo me toma fuerte de la mano y pienso: "su alma esta sufriendo, necesita compañía", y caminamos de la mano, y de la mano de esa extraña te extraño una vez más inadvertidamente, y recuerdo que por tu recuerdo la había tomado en primer lugar, y volteo, e igual que tú tiene los ojos color café, y la mirada perdida en su propio mundo. Igual que tú es una belleza de mujer, igual que tú merece ser feliz; pero no eres tú y estar ahí con ella tomado de la mano sólo me sirve para extrañarte más y más hasta la eternidad... y después de eso todavía más y más. Además yo soy tuyo, y al estar ahí te extraño, y no eres tú yo soy tuyo, y te extraño y no eres tú y yo soy tuyo, y yo soy tuyo al extrañar y no eres tú, y no eres tú y yo te extraño y soy tuyo y te extraño mientras soy e ti, y me doy cuenta que no eres tu al extrañarte, al extrañarte mientras soy tuyo, tuyo, tuyo de ti y de mí, y de ti, y de este extrañarte insoportable que me invade cada vez que no estas y  que no estoy y que no estamos.

Y me largo de la misma sorpresiva manera en que llegue.

Y vuelvo a casa mientras pienso, y entonces decido que voy a quererte para siempre, digamos que hasta mañana, o hasta ayer, o hasta siempre jamás por la eternidad perdida.

Decido que voy a quererte como nadie te ha querido o te quedrá, como ningún hombre y ninguna mujer han querido nunca a nadie ni a nada, como ningún poeta a querido a su Jenell, como Sabines no quiso a su Chepita ni el principito quiso jamás a su rosa.

He decidido que voy a quererte por siempre, por siempre y un día más, para todos lo días de mi vida y de la tuya.

Ahora tengo el corazón hecho pedazos, cada pedazo es capaz de amar de la misma manera ridícula que es capaz un corazón completo, podría repartir de un pedazo por personas entre tantas y tantas que ya no puedo ni contar aunque este dormido, pero en cambio, tengo apartado cada espacio para ti, uno para cada día en que te he conocido, para cada momento y lugar que he vivido y muerto a tu lado, para cada instante en que te he morido,, te quiero así, con mis falta de ortografía, ¡Si estás tú, al carajo la gramática!

Cada momento de muerte un corazón,
cada momento de vida un corazón,
tengo esperándote una eternidad de corazones rotos.


miércoles, 4 de febrero de 2015

Sobre La Faz Del Universo

Conocí a alguien, imaginen a la niña más hermosa, dulce, linda, irremediablemente bella sobre la faz del universo, retengan esa imagen en su mente unos minutos, ella, mi niña, es más hermosa, dulce, linda e irremediablemente bella que quien imaginaron. Y sé que imaginaron bellezas sublimes, dignas de estar en un museo o dos, de pintarlas y mandar a la chingada a la mona lisa y admirarlas a ellas, pero mi niña es aún más, no sólo arte, es la esencia misma de la belleza, del corazón del hombre, es de esas mujeres que te matan con una mirada de amor, de coraje, de tristeza, de esas mujeres que te matan con cualquier mirada, y lo hacen porque la mirada viene de sus ojos, y cualquier mirada de unos ojos como los suyos te matan y hacen sentir vivo, te hacen sentir como el amor fluye por venas hacía el corazón, el amor, ese veneno que su mirada te inyecto en el interior, incluso de tu alma sin que tú te dieras cuenta, pero dejas correr ese veneno, no te quieres cortar las venas, no quieres que el veneno salga de una herida como líquido espeso, parecido a la sangre, y te haga recordar esa mirada, así que lo dejas, y el amor en tus venas es como el río que fluye, que corre y va alimentado al sediento viajero en el sendero. De esas mujeres a las que miras y mueres en sus ojos sólo porqué sí, porque así lo quiso Dios, porque parece que Dios tomo un pedazo de tu costilla izquierda al dormir y la creó para ti, para ti y para nadie más. Todo esto me pasó cuando la conocí, la miré a los ojos y morí.

Me enamoré, y lo hice perdidamente, yo sabía que no podría recuperar mi vida sin ella, pero aun así decidí quererla y lo hice, la visitaba diariamente, todos los días, iba a su casa sólo para verla, sólo para decirle lo bello de sus ojos grises, lo mucho que amaba su sonrisa, lo maravilloso que era despertar en la mañana y saber que ella existía, que estaba ahí, despertando, esperando la hora de mi visita diaria, iba a su casa sólo para decirle que cuando sonríe, el universo se estremece, tiembla - al igual que yo-, y tiembla de amor, de amor por ella, de amor tiembla y de amor por su sonrisa, que emífero que tiemble de amor el universo, que emífero que tiemble de amor por ella y por su sonrisa, risueña e inocente, que emífera esa sonrisa que enamora al firmamento, y que me enamora a mí.

Jamás deje de pensar en ella, aún la pienso cuando como chocolates, cuando camino por la calle y de pronto, sin previo aviso, escucho su nombre y volteo a todos lados y sin más, descubro que la voz venía de mí, de mi  cabeza, y que otra vez la estoy pensando.

Maldita sea que aún la quiero.
Que aún es todo para mí.
Que escribo todo y me quedo corto, porque lo que ella es para mí,  es infinitamente mayor a todo y a todos.

Recuerdo como la perdí, ¿tienen la más remota idea de que tan linda era? Un idiota la tenía, y ella lo prefirió a él.

Él, después de algunos meses le fue infiel, ¿quien se cree ese bastardo para hacer eso, para engañarla a ella?, ella es lo más hermoso que cualquiera podría haber encontrado en todas sus vidas y le hace eso.

Me gustaría tomar un bat y golpearlo en la cara hasta romper su nariz y verlo sangrar, y luego golpear su torso una vez o dos, después sus extremidades, una por una y hacerlo sufrir como sufrió mi niña, volver a golpear su torso y romper un hueso de su costilla izquierda,  del mismo lugar del que estoy vacío desde Dios -si es que existe-, tomo mi costilla y la hizo mujer y se la llevó él, y que no sólo se la llevó, sino que no tuvo la decencia de hacerla feliz.

Yo lo hubiese hecho todo diferente, yo la hubiese llevado al parque a recostarnos en un árbol viendo las nubes, tomados de la mano, viendo las nubes y poniendo formas, tomados de la mano, jamás habría soltado su delicada y frágil mano.

La habría llevado a tomar helado al hacer calor,  a tomar café en días nublados, cuando el viento sopla y hace frío,  la habría mirado a los ojos por siempre, la habría visto sonreír, la habría visto a los ojos tomando su mano, acariciando su mejilla, acercándome a ella de a poco en poco, habría apartado su cabello con cuidado y susurrado suavemente en el oído, "te quiero", ella se habría ruborizado, habría bajado la mirada y reído, con su tenue y linda voz, yo habría llevado mi mano a su mentón, le levantaría el rostro, la vería nuevamente a los ojos y la besaría tranquilamente, despacio, tendríamos el mundo sólo para nosotros dos.

Y sobre todo, la habría hecho feliz.