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jueves, 12 de enero de 2023

Del amor y la paciencia

''El amor es paciente, bondadoso, el amor no es envidioso ni jactancioso ni arrogante ni grosero. No insiste en su propio camino; no es irritable ni resentido; no se alegra del mal, sino que se alegra en la verdad. El amor todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no tiene fin".
.1ra Corintios 13:4-8

Voy a escribir aquí que es lo que pienso: quiero casarme con usted y pasar el resto de mis días a su lado, abrazarle en invierno cuando haga frío y mirar fascinado las terribles películas que a usted le gustan, que piense que las he disfrutado cuando la causa de mi felicidad sea en realidad el hecho de tenerle entre mis brazos y estar entre los suyos. Quiero tomar con usted el café de la mañana y hacerle feliz. Quiero tomarle la mano cuando esté a mi alcance y extrañarle irremediablemente cuando esté lejana. Quiero que al final de la jornada al volver a casa su ausencia no sea más que un desagradable recuerdo. Quiero poder mirar sus ojos cuando la vida parezca perder sentido y saber que está ahí, en ese par de bellos universos.

Me parece que Benedetti lo explica mejor:

"Te quiero mansamente, entre las sombras de falsas ilusiones.
Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio.
Te quiero como para tomarte de la mano bajo el firmamento y mostrarte los te amo escondidos entre las estrellas.
Te quiero sobre las hojas de otoño, hablando de nada pero a la vez de todo y, en un arranque de locura, beber tus lágrimas mientras desfallezco en tus labios.
Te quiero para buscarte entre las frases no dichas, entre los pensamientos enterrados, entre las maneras complicadas quiero encontrarte y después no dejarte.
Te quiero como para llevarte a mis lugares favoritos y contarte que es ahí donde me siento a buscarte en la niebla de miradas que no son tuyas, pero así te busco.
Te quiero para volvernos locos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa por las calles, eso sí, tomados de la mano, mejor dicho, del corazón.
Te quiero como para sanarte, y sanarme, y sanemos juntos, para remplazar las heridas por sonrisas y las lágrimas por miradas, en donde podremos decir más que en las palabras.
Te quiero por las noches en las que me faltas, te quiero como para no soltarte jamás.
Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás".

Y puedo ser paciente, puedo esperarle toda la vida deseando que no llegue. De verdad me gustaría que no llegara, que todas las cosas funcionen para usted y que sea feliz, que no conozca ni tristeza ni desdicha, que me quede esperando para siempre porque usted no necesita más, que lo que tiene sea todo lo que el amor tiene que ser. En realidad espero que le amen como sé que usted merece, que para sonreír no tenga que pensarme. Pero si lo hace, si me piensa; hágame el favor de sonreír.

"Pero el amor, esa palabra..." ¿Sera muy fuerte usar esa palabra? En realidad no conozco ninguna mejor, me hubiese gustado que usted no me gustase, elegir a otra mujer para mi cuento de hadas "como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio" pero usted es la princesa que me tocó conocer, el rayo que me partió los huesos y me tiene estaqueado en la mitad del patio. Y si nunca llega el momento "y si resulta que tú no eres el amor de mi vida, diré que me equivoqué de vida, y no de amor".

Por ahora me limitaré a soñarle:
"En mis sueños, tu risa lava el mundo a diario por la mañana,
cada canción suena a una vida pasada, revivida y olvidada a media tarde.
En mis sueños despierto y me miro soñando contigo a mi lado"
"Esa es mi vida,
cazar ideas,
soñar despierto y casi siempre hablar dormido,
y de vez en cuando,
cuando estoy de suerte,
hablar contigo".
.Edel Juárez-

Disculpe mi exceso de citas literarias, traté de escribir esto con voz y palabras propias y resulté mudo y sin ideas. Pero aun así, espero haber sido lo bastante claro aquí para que sepa que le quiero.


PD: Si por alguna razón llega el terrible momento, si cuando llegue sigo en su mente, no titubee en hablarme, puede escribir un mensaje con seguridad de que le estaré esperando.

2da PD: Le quiero.

3er y última PD: Sonría. 

martes, 19 de septiembre de 2017

Bien o mal.

I

¿Qué demonios hago aquí? se preguntaba Pedro mientras se levantaba de la banca de mandera, un hombre tocaba la guitarra, un par de mujeres cantaban; Linda voz, lindas tetas. pensó, y hubo silencio, como si todos en el lugar hubiesen escuchado el pensamiento aquel, Oremos, dijo el hombre frente a todos, y todos oraron. Orar no sirve de nada dijo para sí.


II

-No sé muchas cosas, y hay también muchas cosas que sé pero no puedo explicar.
-Tú eres muy raro.
-¿Sabes?, en ocasiones un hombre puede decir infinad de frases y palabras bonitas, todas sin sentido, todas eludiendo algo, en ocasiones lo que pasa es que no se tiene el valor de pronunciar cuatro palabras, que pueden llegar a ser la mayor desdicha o placer.
-¿Eso puedes explicarlo?
-No. -Dijo Pedro, volviendo su mirada hacía gris del cielo y sintiendo el viento. Jenell había envuelto su cuerpo en el sueter de Pedro por aquel repentino soplo de Dios.
-Y cuando eres tú quien necesita decir esas palabras, ¿consigues ese valor del que hablas?
-Dios y yo somos amigos, le pido pocas cosas en la vida y hablamos poco, tal vez por eso me soporta; y cuando llega el momento de decir esas palabras, es presicamente ese valor lo que yo le pido. Si sale todo bien o mal ya es cosa suya, pero yo sólo quiero ser capaz de decir las cosas.
-¿Las has dicho alguna vez?
-Algunas; sí, pero ya no importa, ahora mismo busco la fuerza de hacerlo otra vez...


III

"Porque no del simple polvo sale lo que es perjudicial,
y del simple suelo no brota la desgracia.
Porque el hombre mismo nace para la desgracia,
como las chispas mismas vuelan hacia arriba."

-Palabra de Dios.

Pensó entonces que tal vez no fue tal mala idea asistir del libro de Job, uno de los mejores.   De todas maneras no es que no tuviera nada mejor que hacer el domingo que asistir a misa -aunque de hecho ese domingo no tenía, debía tener pensó-, porque no del simple polvo sale lo que es malo... claro que no, todo lo malo y jodido sale de todas partes, de todo lugar, de todo espacio, de todo tiempo "en el suelo simple que pisan tus pies no hay desgracia mayor a ti", Claro que Pedro era hombre triste, con su padre diciendo esa frase cada vez que fracasaba, no había un nuevo intento, no había otra oportunidad ni un tú puedes hijo, había desgracia, y ésta no provenía, brotaba, tú mismo eres la desgracia, se dijo a sí mismo a falta de su padre y derramó lágrimas, un hombre entregado a Dios pensó al mirarle el sacerdote.

Desgracia, vine
a vivir a tu lado,
todo soy tuyo

Déjame morir
en tus brazos, soledad.
Déjame morir.


IV

 Cerró los ojos, ella sabía exactamente lo que estaba por suceder, pudo hacer o decir cualquier cosa para aligerar la carga de Pedro, y tal como hubiese hecho Dios, detuvo el tiempo y admiro el momento, y decidió dejar correr todo sin interceder, sólo para direvertirse.
 Tomó sus manos y supiró; abrió los ojos y la miró. -Jenell; tú me gustas- exclamó sereno.
 Ella se ruborizó. Más por la increduliad de que lo haya dicho que por el contenido de sus palabras.
 -No sé qué decir. -Repondió.
 -Salgamos el domingo. -Y ella aceptó.


V

-El cuerpo y la sangre de cristo.
-Amén.

-Ave María purisima.
-Sin pecado concebida.
-¿Cuáles son tus pecados?
-Me acuso de...

 Ha sido un camino largo para esta comunión, Dios, amor, haz que valga la pena.


VI

-No podremos salir mañana. -Escuchó Pedro desde el otro lado del audicular.
-Cabrón -dijo después de colgar, -¿acaso no es 16?, vamos pues a dar el grito.

VII

 "Poder ir en paz"
"Demos gracias a Dios"
Pedro bajo la mirada y dijo "Señor, librame de pecar", salió del templo.
VIII

-Cabrón, y esta mujer -había dicho a su amigo al despertar esa mañana.
-No sé, pero pensé que la ibas a romper, no era ni medianoche y ya la tenías como muñeca de papel.
-Voy a misa.
-¿Puedo tomar lo que quedó de ella?
-Has lo que quieras -respondió al salir: -todo salió mal esta vez -regunfuño para sí mismo.

IX

Miro el cielo azul y despejado de aquel precioso y soleado día.

Perfecto para estar enamorado pensó.

domingo, 1 de mayo de 2016

Aniversario del (Des)Amor (II)

Beldad osada recorre
e invade
libremente mi mente y mi
corazón,
y me hace querer ver la sonrisa que me tiene muerto cada vez un poco más.

Mientras tanto, en el
infinito el amor se hace cada vez más eterno.

Puedo decir que mi corazón sucumbe al
riesgo de morir en un
instante cuando, a sabiendas del peligro, recuerdo tu sonrisa.
nunca volveré a nacer
como cada que miraba en el
espejo de mi alma;
siempre miraba tus ojos; siempre
al sol de ambos un momento, muerte del amor, vida de mi vida.

Durante
estos días

Los
osados
sueños

Orbitan
justamente la mente
o alma de este
simple soñador (soñador de ti, de los sueños tuyos que lo invaden).

Grandes son los
ríos que
incesantemente hacen fluir
sobre mi mente los
espejismos tuyos,
sobre mi alma que te extraña.


jueves, 21 de abril de 2016

Del Olvido.


-Olvídate de mí -dijo ella, con el profundo café de sus ojos al borde de las lágrimas.

-¿Por qué quieres que te olvide? -pregunté yo, como ha de suponerse, mi desconcierto era grande.

-Lo mejor es que me olvides, la decisión está tomada.

Dudé un momento de lo que había escuchado, sus incoherencias jamás eran tan tontas, ella siempre se reservaba una pizca de cordura en cada tontería.

-¿Quién te crees tú para decidir por los dos, por ti y por mí, y por mi olvido, el olvido es mío, tengo más derecho yo a decidir sobre él.

-Cabrón -era tan linda insultando, ella siempre se reservaba una pizca de dulzura en cada una de sus injurias-. He dicho que me olvides, es lo mejor para ambos.

Y la olvidé.

Hace unos días la vi de nuevo (quiero suponer que era ella).

-¿Acaso me has olvidado?

-Ha de perdonar usted, señorita de faz presiosa e insomnio en la mirada; la memoria de éste pobre caballero, pero de haberle conocido, así es, yo ya la he olvidado.

-Quizás yo pueda ayudarte a recordar, yo soy aquella a quien jamás conociste, aquella a la que jamás le dedicaste prosas ni palabras de amor. Aquella joven que vive en el pasado, sin ansia alguna de conocer la vida en un futuro. La joven con la que nunca estuviste en ningún lugar y ya no recuerdas.

Yo estaba ahí, escuchando cada palabra de aquella, tan hermosa joven de faz presiosa e insomnio en la mirada, y ella, sabiendo que escuchaba, seguía su tan poético discurso:

-La que se olvido de sí misma y de ti (esto no lo dijo, pero se había olvidado más de sí misma que de mí, y aquí fue cuando comprendí, que ella y yo debíamos de estar juntos). Yo soy aquella por la cual jamás has de sentir nada. Porque he de lastimarte, te romperé y te dejaré el corazón -de seguir entero- hecho pedazos. Aquella... -perdió el aliento, realmente tenía mucho guardado en el pecho o en la mente o en la boca o en la lengua o dónde sea, pero debía sacarlo, y estaba ahí, y lo haría-.

Lo lamento, he olvidado el final de su discurso. 

Terminó ella de hablar, yo comence con mí respuesta, no importaba quién era, la había encontrado, nuestras vidas se cruzaban nuevamente, y no podía dejar que se escapará de mis manos.

-Joven, a la que no obstante me gustaría conocer, aquella a la que no he, pero podría dedicarle prosas y palabras. Tal vez no quiera hacer que olvide su pasado, pero pueda mostrarle lo lindo que puede llegar a ser (no tanto el futuro) el presente. Esa joven con la nunca he estado en ningún lugar conocido, con ella, todos por conocer, a la que ya no recuerdo, pero que en mi mente puede volver a nacer. 

 Ella estaba ahí, escuchando cada palabra de este, tan funesto joven de faz morena y suelos en la mirada (suelos, porque la mirada siempre indicaba una caída), y yo, sabiendo que escuchaba, seguía el (ahora mío) tan poético discurso:

-La joven que debe recordarse a sí misma, no tanto a mí, conmigo otra historia a de venir. Aquella joven que fue marcada por el destino para que jamás apreciase ni sintiera nada, pero véame aquí, desafiando al destino (sería sencillo si lo desafiara a mi lado). Aquella con la que me sentiría honrado salir lastimado. Aquella, -dije para concluir- con la que crearé un nuevo final. 

Ella penso un momento, se quedo ahí, inmóvil, podría juarar que en sus ojos podía reflejar sus pensamientos.

-Me mueven tus palabras y me desafían las letras. 

Ya lo había decidido, la joven que tenía frente a mí, la de la faz preciosa e imsonnio en la mirada, me tenía fasinado, imaginar las palabras en su mente, conocer cada una de sus letras, convinar está vida con literatura viva. No cabía duda, ella estaba hecha para mí.

>>Por favor basta, detente. Quizá a ti no importaría salir dañado. Pero ¿qué hay de mi? Quizás está historia me terminará de destrozar. Estoy hecha añicos. No quiero arrastrarlo aún infierno al que usted (la perdía, paso de hablar de tú a decir usted, ¿qué se hace en estos casos?) no ha de pertenecer. Por que más allá de lo que piensa estoy jodida de mil maneras...





-Tener el corazón roto es una buena señal, quiere decir: qué hubo algo -Respondí, eso lo había leído alguna vez en alguna parte, no en un libro, tenía una autora (estoy seguro de que es mujer), pero no de un libro, una red social, creo.)

-No lo sé... -esa fue su respuesta.

-Qué opinas, ¿quieres ayudarme a morir un poco más? -esa fue mi pregunta. 

-Quiero que seas feliz. No me permitiré lastimarte. 

-Pero, ¿qué es la felicidad, si no es con vos? 

-Felicidad... Por favor Alfonso (ella sabía mi nombre, creo que sí, alguna vez debimos conocernos en el pasado lejano, distante y remoto.), no quiero hacerte daño. No otra vez. He dañado a demasiadas personas. Y no quiero que seas una de ellas. He pedido tregua y redención. No puedo mantener un cariño que sea estable. 

-No necesito que lo hagas, pero quiero saber que me quieres (como estoy seguro que lo haces), quiero saber que soy importante para ti (como estoy seguro que lo soy), quiero saber que por esto que sientes por mí cuando me escuchas y cuando me piensas (por que estoy seguro que me piensa) lo vas a intentar para estar conmigo. 

-No quiero. No te quiero. No siento nada cuando te escucho. Detesto lo que me hablas. Aléjate ahora, antes de que sea tarde. 

-Eres tan linda cuando estás en negación. 

-No lo intentaré. Estoy cansada. No quiero intentar, no quiero llenarme de falsas esperanzas de algo que no sucederá. Deja de decirme esas cosas. Olvidate de esto. Quita esa idea de tu mente. Yo no soy para ti. Y tú no eres para mi. Por favor. Tú eres el único que podría entenderlo... Por favor... No quiero morir... No de nuevo...

La soledad en sus ojos, yo conocía esa desdicha, esa desesperanza me la había cruzado muchas veces antes, en un artefacto de brujería, espejo, le llamaban.

-Soy el único que lo entiende, y es por eso que soy el único hecho para ti, no morirás, no de nuevo, y serás como un Fénix, yo su llanto, he de llorar en ti, sanaré tus heridas y resurgirás de las cenizas, yo seré como el corazón de la tarde cuando todo acabe, y palpitaré tan lento como un bisonte en
agonía1, pero volveré a vivir, como tú lo harás también, como yo te ayudaré a hacerlo. 

-No, no lo harás. Ya lo han intentado. Me han prometido y dicho todo lo que cualquiera podría prometer y decir.. Por eso es que no lo haré. 

-No te han dicho lo que yo, sí quieres, terminarás por intentarlo, porque no importa lo arrogante que esto suene, jamás te habías encontrado a alguien como yo. No deberías negarte a algo que añoras con toda el alma. 

-No lo voy a intentar. 

-Estamos jodidos entonces. -Y lo estabamos, porque en ese momento entendí, que ella había vuelto a elegir por los dos, aún no sabía, de dónde le venía ese derecho, pero así había sido, y ya no podía hacer nada. 

Aquí, en este preciso punto donde estoy parado, estaba parado aquel día, aquí, en último sol de la última tarde, vi alejarse la silueta de aquella bella y hermosa joven de faz preciosa e insomnio en la mirada.

1 Alusión al poema el corazón de la tarde de Sinué Félix.





domingo, 19 de julio de 2015

Qué fácil es quererte en un insomnio

Eres el mundo que no tengo,
el café que me falta en las mañanas,
eres el número de mala suerte que jamás dejaré de pedir al comprar la lotería.
aquí te espero, amor, aquí te espero.

Ahora te quiero tanto que he comenzado a olvidarte.

El olvido me abandona en este
tipo de insomnios,
en estas noches eternas.
Te recuerdo, recuerdo cuánto te quiero,
y te quiero más todavía, como al principio,

En la mañana, cerca del alba y junto al ocaso,
recuerdo también nuestra separación;
el porque me extrañas desde dónde estés,

Una estrella se funde en el espacio,
mil pedazos vuelan en el universo infinito.
Ahora un astro,
un lobo corriendo hacía el bosque;
quiero café, galletas.

¿Cuántas preguntas mortales habrá de soportar el oído de Dios a diario?

No vengas,
tu café ya se ha enfriado,
lo preparé hace mucho,
cuando todavía te quería.
(Qué fácil es quererte -amor- en un insomnio,
tú no vienes, aunque te anhele).

No vengas, por favor,
miro la taza que es tuya, que lo será por siempre,
tu café está frío,
como frío está tu corazón.

Se asoma el alba,
no vengas porque te extraño,
porque te pienso recibir con los brazos abiertos.
Sufrir de nuevo.

Un café y te pienso,
Otro café y te olvido,

Te recuerdo, siempre.

jueves, 16 de julio de 2015

Que Ella Juzgue Si Fue Un Error

Estaba de pie en la entrada de ese lugar, indecisa de si entrar o no, ella tenía un helado en la mano y un sueño en el corazón (un sueño del que hablaré después, puesto que esta es otra historia). un joven, distraído, con un libro en la mano la empujó, su helado callo, él levantó la vista y la miró, y ella lo miró a él, “perdón” balbució, más para sí que para ser escuchado, o más bien como una palabra que sus labios pronunciaban automáticamente cada que pasaba algo similar, sin siquiera saber que lo había pronunciado, puesto que se había perdido en la mirada de aquella linda muchacha con el vestido lleno de helado.
-Perdón –repitió, esta vez consiente de sí mismo-, te invito un café.
Ella asintió y ambos entraron a ese lugar que ella quería pero no se había decidido quién sabe por qué.

Después de una risas y un amor a primera vista (porque nuestra linda muchachita también se perdió en la mirada de aquel joven), de un café y de risas, del amor meramente fugaz de un solo día, del que nunca, ninguno de los dos, se iban a olvidar, ella volvió a casa y él también. Sólo que cada quien se fue a su casa y no juntos a seguir con lo que comenzaron.

Después de ese día se conocían relativamente bien, se conocían de maravilla, se contaron sus manías, incluyendo la manía que tienen de confiar en las personas demasiado pronto y demasiado pronto confiaron el uno en el otro, (no digo que fuera un error, pero eso a mí no me toca juzgarlo sino a ellos), platicaron de cómo a él le daban miedo los payasos y ella los maniquíes, que temía ir de compras porque pensaba que al desnudar un maniquí para probarse el vestido que éste tenía puesto porque le había gustado despertara, saliera de ese sueño eterno que tienen los objetos que nosotros creemos inanimados, (aunque para ella, no hay nada más animado que un objeto que duerme y sueña y sueña dormido), y con los ojos completamente rojos y llenos de ira, y una rabia incapaz de controlar le saltara encima y la golpeara salvajemente hasta, ahora si, ella quedara inanimada.

Un espejismo aún sigue en su memoria (memoria que no deja de recordar aquel joven que le tiró el helado a cambio de conocerlo), ella se enamoró de aquel personaje con afición a la música de rock y al café cargado.

Y su memoria lo sigue pensado…
     Pensando…
                        Pensando…
                                            Pensando…

Y lo piensa hasta morir, y ya nunca más lo vuelve a ver, y murió por quererlo y conocerlo un solo día. Y lo quiso por confiar en él cuando lo conoció y demasiado pronto.


Que ella juzgue si fue un error.

lunes, 1 de junio de 2015

Insomnio De La Noche/Madrugada Del 29/30 De Mayo.

A veces me pasa que te extraño inadvertidamente, por ejemplo, y por decir algo cuando juego Rayuela, cunado la leo, cuando la estoy leyendo o cuando la estoy jugando, o cuando la estoy leyendo mientras juego...

Y entonces me levanto de la silla y salgo a caminar, y tomo de la mano a la primera persona que veo, y si es hombre me manda a la chingada, y si es mujer lo mismo en ocasiones. Pero en ocasiones no, en ocasiones sólo me toma fuerte de la mano y pienso: "su alma esta sufriendo, necesita compañía", y caminamos de la mano, y de la mano de esa extraña te extraño una vez más inadvertidamente, y recuerdo que por tu recuerdo la había tomado en primer lugar, y volteo, e igual que tú tiene los ojos color café, y la mirada perdida en su propio mundo. Igual que tú es una belleza de mujer, igual que tú merece ser feliz; pero no eres tú y estar ahí con ella tomado de la mano sólo me sirve para extrañarte más y más hasta la eternidad... y después de eso todavía más y más. Además yo soy tuyo, y al estar ahí te extraño, y no eres tú yo soy tuyo, y te extraño y no eres tú y yo soy tuyo, y yo soy tuyo al extrañar y no eres tú, y no eres tú y yo te extraño y soy tuyo y te extraño mientras soy e ti, y me doy cuenta que no eres tu al extrañarte, al extrañarte mientras soy tuyo, tuyo, tuyo de ti y de mí, y de ti, y de este extrañarte insoportable que me invade cada vez que no estas y  que no estoy y que no estamos.

Y me largo de la misma sorpresiva manera en que llegue.

Y vuelvo a casa mientras pienso, y entonces decido que voy a quererte para siempre, digamos que hasta mañana, o hasta ayer, o hasta siempre jamás por la eternidad perdida.

Decido que voy a quererte como nadie te ha querido o te quedrá, como ningún hombre y ninguna mujer han querido nunca a nadie ni a nada, como ningún poeta a querido a su Jenell, como Sabines no quiso a su Chepita ni el principito quiso jamás a su rosa.

He decidido que voy a quererte por siempre, por siempre y un día más, para todos lo días de mi vida y de la tuya.

Ahora tengo el corazón hecho pedazos, cada pedazo es capaz de amar de la misma manera ridícula que es capaz un corazón completo, podría repartir de un pedazo por personas entre tantas y tantas que ya no puedo ni contar aunque este dormido, pero en cambio, tengo apartado cada espacio para ti, uno para cada día en que te he conocido, para cada momento y lugar que he vivido y muerto a tu lado, para cada instante en que te he morido,, te quiero así, con mis falta de ortografía, ¡Si estás tú, al carajo la gramática!

Cada momento de muerte un corazón,
cada momento de vida un corazón,
tengo esperándote una eternidad de corazones rotos.


viernes, 1 de mayo de 2015

Aniversario Del (Des)Amor

Belcy se estaba paseando en un columpio, el mismo columpio en que conoció a Samuel hace un año.

Brincó, sintió algo dentro de sí, ese cosquilleo hermoso del amor, el hormigueo de la adrenalina, la sensación del miedo en su interior, el movimiento interno de la felicidad, de la felicidad plena, completa, total. Sintió.... sintió.

Se acostó en el pasto, el cielo estaba de muchos colores, (rosa, verde, Juan, Samantha, A, B, 42, 91, tú, el perro callejero de fuera de su casa, azul, amarillo e iris, todos los colores que puedas imaginar).

En ese momento llegó Samuel,  Belcy dijo hola, él respondió diciendo hola y sonriendo.

Belcy le preguntó que si ya había visto el cielo, y le preguntó por que tenía tanto color.
Samuel se recostó en el pasto junto a ella sin responder, le tomo la mano, ella lo miró al tiempo en que él se volvió a verla, se miraran a los ojos, simultaneamente sonríen, él le acaricia la mejilla y suspira...

Samuel despierta.
Recuerda que Belcy no lo quiere.

-Aniversario del primero de mayo del 2014.