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viernes, 22 de septiembre de 2017

México Vs Sismo.

Remueve temblor
las tierras de mi patria,
remueve también

el corazón del
hombre, remueve mucho
éste; que ame

a su hermano,
procure y ayude
a salir de ese

espeso bosque
pantanoso en que lo
has dejado caer.

Dicen que no se
puede vencer aquellos
deseos que tiene

Dios para el hombre,
que la naturaleza
es invencible;

debo pues decir
que si su deseo quiere
tumbar México,

vamos a pelear,
y será aquí, su primer
derrota universal.


México, 1985; 2017.

miércoles, 20 de enero de 2016

Adiós al Distrito Federal.

-A la salud del distrito federal -dije a la nada, casi en un susurró, mientras encendía el cigarrillo entre mis labios.

No podía comprender lo sucedido, y ya siendo por esa causa, por qué no, un trago de vodka, cuando la cantinera comenzó a llenar el vaso de cristal por encima de la barra, comencé a hablar:

-En mi opinión meramente personal, el DF debería existir para siempre. Yo no entiendo tal tontería, hacer desaparecer al distrito federal, el distrito federal siempre a sido México en sí mismo, así como Guadalajara es sinónimo de Jalisco, así como tapatío es sinónimo de jalisciense, así como vuestros profundos ojos son sinónimo de misterio, como yo soy sinónimo de idiota, como el cigarro que me fumo de muerte, y como el que me presente en este bar todas las noches de que estoy enamorado -cada noche más que la anterior- de vos. Así el DF es sinónimo de la nación.

Dicho esto, tomé el vodka de un sorbo, ella sonrío, una vez más esperaría hasta la madrugada para ir con ella a anidar en la cama del morbo. Ella se fue, pero yo segui pensando, era una idiotez mandar al DF al olvido, uno había nacido, había credido y se había educado con la esperanza de la libertad. El DF, era la libertad, ibas a la escuela y te decían "panchito, tu país está compuesto por 31 estados y un distrito federal", y eso era libertad, eso te hacía pensar que podías pertenecer a cualquier cosa, así como el DF al país, y no ser como el resto de las personas que se embargan en aquello tan común como existir, eso era lo que te decía que podías no ser sólo uno más de los estados.


El DF muere en esta penosa fecha -esto lo pienso mientras pido la segunda copa, está vez de coñac-, y con el muere una parte inolvidable de la historia, la libertad del ángel ahora se ve atada, sus alas ya no se despliegan, el lugar lleno de historia y cultura desde 1824, aquel que el mundo conció y se dio a conocer fallece.

Después de mucho pensar la situación resuelvo: que por mí, se puede ir a la mierda el mundo.



Ahora voy de la mano del morbo a distraerme de tan penosa y ridícula circunstancia...




jueves, 7 de enero de 2016

Las Sombras de la Noche.

Esta es como cualquier otra noche, el cielo está estrellado, tu casa esta oscura, no hay más luz que la de la pequeña habitación en que ahora escribes, tu familia duerme, sólo tu estás despierto, vencido ante el envolvente frío de la noche, esperando el amanecer.

Son las dos treinta de la mañana, y por alguna razón te levantas, quieres tomar aire, quieres subir a la azotea y mirar el cielo estrellado de invierno. Abres la puerta para salir al patio, algo parecido a un espejismo pasa por tus ojos a la hora de salir, de hecho, tu no estás seguro de que no sea más que un espejismo.

Una silueta a cuatro patas, la vez como huyendo, tratando de escapar en silencio. Lo hace, en tu mente piensas otra vez que lo has soñado, que eso no pasó, pero aun así observas, desconcertado, confuso quizás por el viento, en la dirección por la cual se marchó aquella figura.

Los ojos de mirada extraña siguen mirando hacía la calle, con ellos, vuelves a ver una sombra atravesada en tus pupilas, piensas que probablemente sea la misma, aun sin saber si lo soñaste, si todo aquello que seguía pasando era o no parte de tu imaginación, miras, miras, mira, ¡miras!, todo el mundo te confunde. Hay algo en las madrugadas de invierno que hace que todo sea difuso, distante en ocasiones, te pierdes en tu pequeño mundo y ya no ves la realidad a veces. A estas horas ya no sabes si lo que está pasando está pasando o lo estás soñando.

De pronto entiendes lo que pasa, te pones alerta, miras como la sombra no es sombra sino bulto, bulto de humano apenas. Y estaba en tu patio cuando saliste, y seguramente no pensaba tocar la puerta de la entrada y pedir azúcar o café o decir que quería hablar de Dios, esas cosas se hacen en el día, ese animal -que probablemente lo sea, aun no estás del todo seguro en realidad-, se había metido a robar.

-Ya te vi pendejo -dices, y entonces el bulto se recorre hacía la barda para que no lo veas, y ahí lo sabes, es una persona, y además es idiota, porque se pudo haber ido sin más y nunca nadie habría sabido quien era, porque no lo habías reconocido.

Abres por fin la puerta que da a la calle y lo miras y le preguntas qué pasa.

Él se pone en dos piernas, sorprendentemente sabe ponerse en dos piernas, pero tú ya lo ves como un animal, porque así es, hay animales que se paran en dos piernas y carminar erguidos y conocen el dialecto de los hombres, se parecen mucho a los seres humanos pero no son más que mierda, tú aún así lo piensas como animal, intentando no ofender a ninguno con tu comparación.

Primero te pide perdón por haberte levantado, se disculpa por haber perturbado tu sueño, y después alega que su perro se le ha perdido. Le preguntas lo más educadamente posible que hace entrando a tu casa en lugar de buscarlo.

-Es que entró ahí- dice él.
-Entonces no está perdido -sentencias. Para después agregar-: Pero yo no lo vi, seguro que se habrá confundido, él no está aquí. Además sin importar el despertar a alguien, creo que hubiera sido prudente llamar a la puerta.
-No -comienza a decir-, yo lo vi como entro -seguro que lo vio, seguro que te chupas el dedo y que el invierno es la parte más caliente del año.
Pero lo entiendes, sabes que había tomado un camino sin retorno, que la única manera de que vuelva a casa es siguiendo el juego, hacer como que crees su mentira.
-Bueno, como he dicho antes debería de haber tocado, también sé que lo hará en la siguiente oportunidad, pero no he visto al perro, de verlo prometo echarlo a la calle para que se reencuentre con usted en la mañana, por ahora debería dormir.

En un último acto de cinismo te agradece, te dice que es verdad, que está cansado y que lo más conveniente será irse a dormir, que ya aparecerá el perro en la mañana.

Y se va, y la vida vuelve a bruma y a niebla, y cuando lo piensas te parece imposible tanto grado de cinismo. Pero estás cansado y decides que será mejor que también duermas un poco. Y vas a arroparte bajo el calor de las sábanas en tu cama y duermes. A la espera del amanecer.


Noche estrellada. Vincent van Gogh.



jueves, 31 de diciembre de 2015

Del (feliz) año nuevo.

Ahí estás, las once le noche del día 31 de diciembre, esperando, ¿qué esperas?, no esperas nada pero estás, ahí, esperando, uno... dos... tres... y todavía son las once, !qué espera el tiempo que no pasa!

Como sea, decides pasar el tiempo de alguna manera, y como no puedes salir de la casa de tu amada tía hasta después de las doce y abrazar a todos y desearles feliz año, aun sabiendo que varias de esas personas no serán felices sólo porque ellas mismas  no lo quieren ser, porque pasarán su año estresadas por cosas sin sentido una y otra vez, se preocupan por cosas que tienen solución, a ti te parece idiota, tiene solución, no deberían preocuparse, pero pasa algo todavía peor con esas personas a las que tanto quieres pero, de alguna manera te parece tonto lo que hacen, se preocupan también por cosas que no tienen arreglo, cosas sin solución les quiebra la cabeza. Y luego que dicen que esto y que lo otro, pero no deberían atarearse la mente con esas cosas, es mejor dejarlas de lado, si no la puedes arreglar estar ahí es perder el tiempo.

Pero ahí estás, escuchando la conversación de tu mamá o tu vecina o las personas con las que estés conviviendo (conviviendo a medias, porque tu no intercedes a menos que sea completa y absolutamente necesario), y dos señoras más, son tres, inevitablemente hay al menos tres señoras conversando.

Aquí es cuando te das cuantas de todas las creencias y costumbres de la gente para año nuevo, tú, en realidad solo tienes la costumbre de comerte doce uvas y pedir doce deseos, en realidad, dudando que se cumplan, pero no puedes negar que te gusta mucho comer uvas, y porque desperdiciar la oportunidad de desear algo mientras te las comes.

Entonces pasa media hora, y no sabes cómo pero alguien ha preguntado por tu lista de propósitos. Y resulta que no tienes nada, aunque todos, fuera de ti que literalmente no has escrito nada, coincidieron en escribir que quieren viajar, que quieren un mejor trabajo, todos quieren tener más dinero para prosperar, pero resulta que ninguno viaja, que ninguno mejora de empleo sino que muchas veces lo pierde, y el que obtiene más dinero no prospera, sino más bien lo malgasta.

Y llega ese momento inevitable en la vida de un hombre, que cada año nuevo no hace sino recordarte que te haces más y más viejo. Y no te queda más que aceptarlo con una sonrisa en el alma.

A uno lo acusan de pesimista, e inevitablemente lo es, pero ante eso no te queda más que desearles a todos un feliz año nuevo.

Y yo, en lo personal y de todo corazón, te deseo a ti, mi querido lector, un año lleno de felicidad, no espero que se cumplan tus propósitos, espero que a lo largo del año vayas por ellos y los cumplas tu mismo, espero que vuestra felicidad sea tan grande como la imaginación.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

De Alberto: Su probabilidad.

"Los hombres tendemos a sufrir por tonterías."


Alberto es ese tipo de personas increíblemente introvertidas, calladas, descuidadas y con esa tendencia que uno no comprende de distraerse a cada rato, en la escuela siempre está callado, siempre, yendo hacía ninguna parte en ninguno lugar imaginario, pero yendo, cuando llega a casa no hace otra cosa que no sea sentarse frente al televisor y mirarlo por horas y horas y horas.

Alberto me preocupa, él es de una familia pobre, sólo posee un televisor, él cual ya no podrá ver más por un supuesto apagón analógico que se a venido dando en el país hace ya cierto tiempo. Al despertar está mañana su mamá lo vio en el sillón, incluso con su familia es muy reservado, ella lo miro confusa, porque él estaba allí, y el televisor también pero apagado, con la pantalla en negro reflejando la escena de un adolescente sentado sin hacer absolutamente nada en un sillón, y su mamá observando, justo a en el umbral de la sala de estar.

En este momento de la vida qué podrá hacer Alberto, esta puede ser una gran oportunidad para hacer amigos, para salir los viernes en la noche o los sábados o los jueves a andar de loco bastardo vagabundo, para leer los lunes, los martes, los miércoles, los jueves, los viernes y el resto de los días por la mañana, para salir a montar en bicicleta a las seis de la mañana y sentir el frío roce del viento en las mejillas. Para tomar café en su azotea cada amanecer y cada atardecer, para ser rechazado por un par de lindas chicas hasta dar con la correcta, para cambiar su vida a mejores hábitos, entrar a los scouts, conocer la realidad y enojarse con las personas que tengan el mismo estereotipo que él hasta ahora de que no hacen más que vender galletas, de desperdiciar la vida haciendo todo aquello que le parezca emocionante, de cometer locuras e idioteces hasta más no poder, de tocar fondo metiéndose drogas a cada minuto.

Pero no creo que nada de eso ocurra, conociendo a Alberto se va a deprimir, sus padres se partirán el lomo trabajando y el alma viendo el destrozo de su hijo ante tal tontería, su padre no lo llevará a pescar, no saldrán de día de campo los domingos, no, su madre no le contará historias antes de dormir ni se sentará a cenar en la misma mesa que Alberto para platicar sobre su día, no, ellos tomarán jornadas dobles de trabajo para poderle comprar un televisor nuevo a su querido hijo en un par de meses, para lo cual probablemente será tarde, porque para entonces, y espero de todo corazón equivocarme, Alberto ya se allá suicidado una noche de luna llena con insomnio.




miércoles, 31 de diciembre de 2014

Morir del año

Cada año después de navidad todo es año nuevo, por ejemplo el veintiséis vi un imagen de Mafalda en la que decía: "Qué nos traerá el siguiente año", y su perro le respondía reflexivo, "365 oportunidades para ser mejores".

Pero jamás he visto u oído que algo o alguien diga o pregunte en estas fechas: "¿que nos queda este año?", tampoco y más importante, que alguien responda, "de 2 a 6 oportunidades para ser mejores".

Sin embargo sí he escuchado que alguien diga: "Este año no queda nada por hacer, para qué me esfuerzo, seguiré como hasta ahora y ya veré como mejoro el siguiente año."
Y eso es algo que la gente que lo dice lo repite anualmente como promesa y no lo cumple.

También me parece increíble que le digan año viejo, un año tiene 365 días, 366 por mucho y cada cuatro años; yo tengo 16 años y me llaman joven, irónico que soy 16 veces mayor que el año al que le dicen viejo y aun así sigo siendo joven, para mí un año que termina siempre es triste, el año muere pero la gente sigue feliz porque otro nace -y eso está bien-, pero no se detiene a recapacitar en el año muerto o en etapa terminal, en ese pobre desauciado, afortunadamente no tiene ni un año de edad cuando muere, (porque nace el primero de enero y muere el 31 de diciembre), es un niño, es menos que un niño, es un bebé sin consciencia alguna de la muerte, y es por eso que no sufre y soy feliz que no lo haga.

Sin embargo. Siempre es triste ver morir a un bebé.