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miércoles, 2 de agosto de 2023

Redecora

Los últimos días he cambiado más que de costumbre,
ya no recuerdo quién era yo ayer a las seis de la tarde
pero recuerdo que la puesta de sol
a pesar de verse igual que hoy
se sentía muy distinta en mis ojos.
A ti por ejemplo te recordaba menos
pero te sentías más comfortable dentro,
un poco menos dolorosa,
a diferencia de mí, tú no has cambiado,
sigues igual de bella, de proactiva,
cuando yo quería descansar tú siempre
querías hacer algo, ¿por qué no redecorarme por dentro?
después de todo mi pecho solo existe para ser tu hogar,
has lo pertinente para que te sientas cómoda, 
retoca el rojo las paredes internas de mi corazón, 
sé que allá no hay pintura, desgarra
mis venas y usa mi sangre.

Lo único que importa,  amor, es que tú vivas tranquila.

sábado, 26 de enero de 2019

Del luto.

No puedo ahora mirar hacía atrás. Hay cosas, muchas en mi pasado que hacen que mis lágrimas broten cuando miro, cuando mis ojos se enfocan en lo vivido; en lo perdido.
Dicen sabiamente los psicologos, que debes de soltar, dejar ir. Dicen que debes enfocarte en el futuro, en todo lo que tienes por ganar.
Yo, a mi edad de cuarenta años, soy uno de los psicologos que lo dice, con la edad, llegas a comprender muchas cosas, que el amor que has sentido antes es lo único que hay, que la felicidad son momentos. Que el dolor, el sufrimiento, de alguna manera abstrapta es también felicidad.
Yo, les digo a mis pacientes que está bien estar triste, que aprenderan a vivir con su problema y que llegará el momento en que puedan mirar hacia atrás, y recordar alegres, por los lindos recuerdos, pero sin sentir el dolor de la perdida. Pero en realidad, el dolor no pasa, no lo demuestras, me gustaría a veces abrazarles, tengo nostalgia en mi corazón, como todos. Eso está bien, sentir la perdida y lo lindo del recuerdo a la vez está bien, quisiera decirles que nunca dejen de sufrir, que llorar y extrañar aquello que más quisimos es lo que nos define como humanos.

Quiero suponer que escribí bien este mensaje, me gustaría creer que está botella de vodka no ha alterado en nada mi pequeña habilidad de raciocinio (tal vez otro trago, solo uno más).

Cuarenta años, creí estar preparado para ahora, linda, no lo estoy.
Creí poder, en verdad creí que podía, evitar esta crisis de la mediana edad.
Parece que al final solo hace falta un detonante, amor, no te enojes conmigo, será solo otro trago, tan amargo como tu partida.
Los niños están con sus abuelos, vivirán allá un par de semanas, lo he pedido de favor, necesito estar solo, necesito saber si esto que tengo sin ti realmente es vida.
Amor, no tienes que decirlo, debo ser fuerte, hay en esta vida cosas mucho más allá de ti y de mí. Más allá incluso de mi legado por el que he trabajado tanto y no consigo (sé que no falta mucho, bien se podría estar consolidadndo mientras termino de vaciar esta botella, no te preocupes vida, tengo una más justo en la cocina, sonara machista, pero extraño verte ahí, pararme en la puerta y verte cocinar, te amo tanto).

He  probado el veneno, el veneno del amor, en mi juventud probé el extasis del sexo, la adrenalida del amor a medias y prohibido, el dulce de una mujer. Pero contigo he probado el amor real, pleno y completo; ahora estoy celoso de Dios, porque te tiene con él y no conmigo. No lo maldigo, por el contrario le alzo mi oración y lo alabo más que nunca; sé que sabrá cuidarte y te hará mejor de lo que ya eres, te hará incluso, por imposible que parezca, todavia más perfecta, y entonces, cuando estés lista me llevará con él; y me llevará también a nuestro encuentro último y definitivo, en el que estaremos juntos para siempre (el primer trago de la botella nueva, por tu descanso); entonces no volveremos a separanos.


Foto del maestro Bukowski.

martes, 15 de enero de 2019

Charly Magaña.

Cuántas veces hemos vuelto la mirada, con esperanza de que el viento fueses tú?
Habríamos hecho tantas cosas que hoy, se quedan inconclusas.
Ahora me levanto en las mañanas y pienso en ti, amigo.
Recuerdo contigo cada momento; cada lugar, cada gesto, cada asador cayendo,
luego de recordarlo pienso, una espalda más, una menos. Dime ahora si estás
yendo al lugar prometido por Dios? Charly, amigo: tú sabes que te quiero.

Mañana estaré con tu familia. Hermano, tú eres mi familia.
Ayer se abatió mi corazón, me destroza el mundo, no lo imagino sin ti; la
galaxia entera deja de tener sentido y aún así mi fuerza debe estar intacta.
Ahora tú vives en mi corazón, y éste latirá más fuerte, por los dos. El
ñuto de mi interior se ha de reparar en el recuerdo de tu ser.
Al caer, sé bien que me has de levantar y mis triunfos serán los tuyos.




Querido Charly, que Dios te guarde en su gloria.

jueves, 23 de agosto de 2018

Cuidar tus pasos.

Estando estos días en la facultad del pensamiento mismo (¡oh, hace cuánto que llevaba sin pensar), he llegado a algunas conclusiones.
Entendaran ustedes que nunca tuve la facilidad de la sapiencia, tampoco soy habilidoso con las manos y menos aun nací con la facultad nata de ser un lider.
Recuerdo ahora, como todos los días de mi vida recuerdo, cuando en aquella ocasión al caminar por una calle poblada de hermosas mujeres en mi plena juvetud, cuando la arrogancia del poderío juvenil dominan la conciencia y las hormonas descontroladas no te dejan pensar en otra cosa que no sean esos hermosos seres femeninos.
Caminaba entonces gallardamente, como gallardamente me contengo de caminar por la lección aprendida aquel ahora ya lejano día.
Pensando que gallardeo tal hacía que todas y cada una de esas bellas mujeres al mirarme, soñaran con alguna vez siquiera tener la oportunidad de que mi oído se puesiese atento a la más mínima de sus palabras, una al menos escuchara de su boca.
Oh, maldita arrogancia del hombre, era tanto y tan grande que me sentía, como todo adolescente inculto, incluso me sentí flotar y me olvidé (literalmente) del suelo que mis píes pisaban, y entonces, en un desnivel, un bache de banqueta mi equilibrio (que debo decir tampoco era muy bueno) fue perdido y caí en el fango formado una noche antes por la lluvia de agosto.
Me levanté entonces del suelo (pero también del suelo de la exageración descontrolada tuve la oportunidad de levantarme), y me dirigí a ese lugar que siempre había visto como una simple casa, como una vil estructura mal construida (puesto que yo venía de familia pobre).
Me lavé, y mientras me lavé el lodo me entregué a la facultad del pensamiento.
El lodo no fue lo único qué lave ese día: lavé también mi corazón.
Al salir de ese extraordinario lavado de cuerpo y alma, entendí que el nacer no lo es todo.
Ahora, poco a poco trato de adquirir sabiduría, y práctico todo aquello que me gusta y en lo que era malo, porque a base de esfuerzo; en algún momento me volveré el mejor. Y el conocimiento que adquiero con el esfuerzo que práctico me convertirán en lider. Y entendí que la mujer es demasiado inteligente como para figarse en un niño bonito que solo sabe andar por la vida fanfarroneando al caminar. Descubrí la importancia de mirar en dónde pisas (y no solo hablo del suelo y sus relieves), que la lluvía de agosto es más llevadera desde la mesedora con un café si la vez por la ventana.
Que mi casa no era casa; sino hogar. Que el vil era yo y su estructura amor.
Que mi familia no era pobre; sino humilde. Y sí; que el pobre era yo...
Que tú no eres un lector; sos un amigo.



Orizaba, Veracruz.

martes, 14 de noviembre de 2017

Nosotros.

Rutinario pasar los días, los meses y la
eternidad,
como los
únicos seres que habitan
el mundo que
rota sólo para nosotros
dos,
obedientes, a la naturaleza de los
sueños.

Jovial existencia he llevado
armado un pensar infinito del
mísero, místico y
árido pesar de la
soledad de tu ausencia imborrable.

Confundo con la vida los
recuerdos de la irrealidad
estructurada de la
alegría
dada por los
osados
sueños, que nunca se vuelven verdad.

jueves, 21 de abril de 2016

Del Olvido.


-Olvídate de mí -dijo ella, con el profundo café de sus ojos al borde de las lágrimas.

-¿Por qué quieres que te olvide? -pregunté yo, como ha de suponerse, mi desconcierto era grande.

-Lo mejor es que me olvides, la decisión está tomada.

Dudé un momento de lo que había escuchado, sus incoherencias jamás eran tan tontas, ella siempre se reservaba una pizca de cordura en cada tontería.

-¿Quién te crees tú para decidir por los dos, por ti y por mí, y por mi olvido, el olvido es mío, tengo más derecho yo a decidir sobre él.

-Cabrón -era tan linda insultando, ella siempre se reservaba una pizca de dulzura en cada una de sus injurias-. He dicho que me olvides, es lo mejor para ambos.

Y la olvidé.

Hace unos días la vi de nuevo (quiero suponer que era ella).

-¿Acaso me has olvidado?

-Ha de perdonar usted, señorita de faz presiosa e insomnio en la mirada; la memoria de éste pobre caballero, pero de haberle conocido, así es, yo ya la he olvidado.

-Quizás yo pueda ayudarte a recordar, yo soy aquella a quien jamás conociste, aquella a la que jamás le dedicaste prosas ni palabras de amor. Aquella joven que vive en el pasado, sin ansia alguna de conocer la vida en un futuro. La joven con la que nunca estuviste en ningún lugar y ya no recuerdas.

Yo estaba ahí, escuchando cada palabra de aquella, tan hermosa joven de faz presiosa e insomnio en la mirada, y ella, sabiendo que escuchaba, seguía su tan poético discurso:

-La que se olvido de sí misma y de ti (esto no lo dijo, pero se había olvidado más de sí misma que de mí, y aquí fue cuando comprendí, que ella y yo debíamos de estar juntos). Yo soy aquella por la cual jamás has de sentir nada. Porque he de lastimarte, te romperé y te dejaré el corazón -de seguir entero- hecho pedazos. Aquella... -perdió el aliento, realmente tenía mucho guardado en el pecho o en la mente o en la boca o en la lengua o dónde sea, pero debía sacarlo, y estaba ahí, y lo haría-.

Lo lamento, he olvidado el final de su discurso. 

Terminó ella de hablar, yo comence con mí respuesta, no importaba quién era, la había encontrado, nuestras vidas se cruzaban nuevamente, y no podía dejar que se escapará de mis manos.

-Joven, a la que no obstante me gustaría conocer, aquella a la que no he, pero podría dedicarle prosas y palabras. Tal vez no quiera hacer que olvide su pasado, pero pueda mostrarle lo lindo que puede llegar a ser (no tanto el futuro) el presente. Esa joven con la nunca he estado en ningún lugar conocido, con ella, todos por conocer, a la que ya no recuerdo, pero que en mi mente puede volver a nacer. 

 Ella estaba ahí, escuchando cada palabra de este, tan funesto joven de faz morena y suelos en la mirada (suelos, porque la mirada siempre indicaba una caída), y yo, sabiendo que escuchaba, seguía el (ahora mío) tan poético discurso:

-La joven que debe recordarse a sí misma, no tanto a mí, conmigo otra historia a de venir. Aquella joven que fue marcada por el destino para que jamás apreciase ni sintiera nada, pero véame aquí, desafiando al destino (sería sencillo si lo desafiara a mi lado). Aquella con la que me sentiría honrado salir lastimado. Aquella, -dije para concluir- con la que crearé un nuevo final. 

Ella penso un momento, se quedo ahí, inmóvil, podría juarar que en sus ojos podía reflejar sus pensamientos.

-Me mueven tus palabras y me desafían las letras. 

Ya lo había decidido, la joven que tenía frente a mí, la de la faz preciosa e imsonnio en la mirada, me tenía fasinado, imaginar las palabras en su mente, conocer cada una de sus letras, convinar está vida con literatura viva. No cabía duda, ella estaba hecha para mí.

>>Por favor basta, detente. Quizá a ti no importaría salir dañado. Pero ¿qué hay de mi? Quizás está historia me terminará de destrozar. Estoy hecha añicos. No quiero arrastrarlo aún infierno al que usted (la perdía, paso de hablar de tú a decir usted, ¿qué se hace en estos casos?) no ha de pertenecer. Por que más allá de lo que piensa estoy jodida de mil maneras...





-Tener el corazón roto es una buena señal, quiere decir: qué hubo algo -Respondí, eso lo había leído alguna vez en alguna parte, no en un libro, tenía una autora (estoy seguro de que es mujer), pero no de un libro, una red social, creo.)

-No lo sé... -esa fue su respuesta.

-Qué opinas, ¿quieres ayudarme a morir un poco más? -esa fue mi pregunta. 

-Quiero que seas feliz. No me permitiré lastimarte. 

-Pero, ¿qué es la felicidad, si no es con vos? 

-Felicidad... Por favor Alfonso (ella sabía mi nombre, creo que sí, alguna vez debimos conocernos en el pasado lejano, distante y remoto.), no quiero hacerte daño. No otra vez. He dañado a demasiadas personas. Y no quiero que seas una de ellas. He pedido tregua y redención. No puedo mantener un cariño que sea estable. 

-No necesito que lo hagas, pero quiero saber que me quieres (como estoy seguro que lo haces), quiero saber que soy importante para ti (como estoy seguro que lo soy), quiero saber que por esto que sientes por mí cuando me escuchas y cuando me piensas (por que estoy seguro que me piensa) lo vas a intentar para estar conmigo. 

-No quiero. No te quiero. No siento nada cuando te escucho. Detesto lo que me hablas. Aléjate ahora, antes de que sea tarde. 

-Eres tan linda cuando estás en negación. 

-No lo intentaré. Estoy cansada. No quiero intentar, no quiero llenarme de falsas esperanzas de algo que no sucederá. Deja de decirme esas cosas. Olvidate de esto. Quita esa idea de tu mente. Yo no soy para ti. Y tú no eres para mi. Por favor. Tú eres el único que podría entenderlo... Por favor... No quiero morir... No de nuevo...

La soledad en sus ojos, yo conocía esa desdicha, esa desesperanza me la había cruzado muchas veces antes, en un artefacto de brujería, espejo, le llamaban.

-Soy el único que lo entiende, y es por eso que soy el único hecho para ti, no morirás, no de nuevo, y serás como un Fénix, yo su llanto, he de llorar en ti, sanaré tus heridas y resurgirás de las cenizas, yo seré como el corazón de la tarde cuando todo acabe, y palpitaré tan lento como un bisonte en
agonía1, pero volveré a vivir, como tú lo harás también, como yo te ayudaré a hacerlo. 

-No, no lo harás. Ya lo han intentado. Me han prometido y dicho todo lo que cualquiera podría prometer y decir.. Por eso es que no lo haré. 

-No te han dicho lo que yo, sí quieres, terminarás por intentarlo, porque no importa lo arrogante que esto suene, jamás te habías encontrado a alguien como yo. No deberías negarte a algo que añoras con toda el alma. 

-No lo voy a intentar. 

-Estamos jodidos entonces. -Y lo estabamos, porque en ese momento entendí, que ella había vuelto a elegir por los dos, aún no sabía, de dónde le venía ese derecho, pero así había sido, y ya no podía hacer nada. 

Aquí, en este preciso punto donde estoy parado, estaba parado aquel día, aquí, en último sol de la última tarde, vi alejarse la silueta de aquella bella y hermosa joven de faz preciosa e insomnio en la mirada.

1 Alusión al poema el corazón de la tarde de Sinué Félix.





miércoles, 20 de enero de 2016

Adiós al Distrito Federal.

-A la salud del distrito federal -dije a la nada, casi en un susurró, mientras encendía el cigarrillo entre mis labios.

No podía comprender lo sucedido, y ya siendo por esa causa, por qué no, un trago de vodka, cuando la cantinera comenzó a llenar el vaso de cristal por encima de la barra, comencé a hablar:

-En mi opinión meramente personal, el DF debería existir para siempre. Yo no entiendo tal tontería, hacer desaparecer al distrito federal, el distrito federal siempre a sido México en sí mismo, así como Guadalajara es sinónimo de Jalisco, así como tapatío es sinónimo de jalisciense, así como vuestros profundos ojos son sinónimo de misterio, como yo soy sinónimo de idiota, como el cigarro que me fumo de muerte, y como el que me presente en este bar todas las noches de que estoy enamorado -cada noche más que la anterior- de vos. Así el DF es sinónimo de la nación.

Dicho esto, tomé el vodka de un sorbo, ella sonrío, una vez más esperaría hasta la madrugada para ir con ella a anidar en la cama del morbo. Ella se fue, pero yo segui pensando, era una idiotez mandar al DF al olvido, uno había nacido, había credido y se había educado con la esperanza de la libertad. El DF, era la libertad, ibas a la escuela y te decían "panchito, tu país está compuesto por 31 estados y un distrito federal", y eso era libertad, eso te hacía pensar que podías pertenecer a cualquier cosa, así como el DF al país, y no ser como el resto de las personas que se embargan en aquello tan común como existir, eso era lo que te decía que podías no ser sólo uno más de los estados.


El DF muere en esta penosa fecha -esto lo pienso mientras pido la segunda copa, está vez de coñac-, y con el muere una parte inolvidable de la historia, la libertad del ángel ahora se ve atada, sus alas ya no se despliegan, el lugar lleno de historia y cultura desde 1824, aquel que el mundo conció y se dio a conocer fallece.

Después de mucho pensar la situación resuelvo: que por mí, se puede ir a la mierda el mundo.



Ahora voy de la mano del morbo a distraerme de tan penosa y ridícula circunstancia...




sábado, 19 de diciembre de 2015

Hacer el amor o tener coito. Pero no las dos.

-Tú no sabes lo que es hacer el amor.

Cuando estaba triste llegue yo, le pregunté lo que tenía y la escuché hablar de estupideces por horas. La consolé, sin darme cuenta ya tenía mi mano sobre su muslo, ella me miró, confusa, en un movimiento igualmente imperceptible    ella aprobó mi acercamiento. La besé en el cuello, ella comenzó a acariciar mi espalda mientras le desabrochaba su blusa azul.

Desde entonces, tuvimos una relación de amigos ante la gente, pero cuando estábamos solos, sin nadie, en lugares cerrados para no hubiese un solo testigo, aunque fuera tan jodidamente discreto como lo es la luna.

Un día, en nuestra faceta de amigos ante la gente, gente desconocida la cual probablemente nunca más veríamos en nuestras vidas, tomé su llavero y tenía seis llaves, esta, dijo, es la llave de la puerta principal, esta; -dijo soltando la llave y tomando otra- es la llave trasera, esta; -dijo mientras repetía el procedimiento de la última la llave, es la llave de la otra puesta principal -la primera pertenecía a la entrada frontal que daba al pateo, y esta, a la puerta delantera de la casa, esta otra; es de la puerta de mi habitación, está es de un cofre donde guardo las cosas de la escuela, y esta última -hizo una pausa y suspiró-, es donde guardo todo aquello que me hace o ha hecho feliz alguna vez.

-Voy a necesitar está llave y está otra -señalé la llave de la puerta trasera de su hogar y la de su alcoba-: para cuando necesite ir y hacerte el amor.

-Tú no sabes lo que es hacer el amor -dijo en tono de rechazo.

-¿Es acaso eso lo crees?

-Sí, para ti no soy más que un objeto sexual -su tono aun era a manera de parecer enojada, pero su mirada reflejaba tristeza.

-Claro que lo sé -y es cierto que jamás lo hemos hecho, ni lo haremos-, pero tú jamás me has comprendido, yo lo dije de esa manera para evitar un léxico ofensivo y degradante, para no decir algo como "cuando tenga ganas de coger" o "cuando te quiera penetrar y tener coito", el amor sin embargo lo conozco, para mí es escribir, y para ti -tome su llavero y jugué un momento con cada una de las llaves, al final me decidí por una-: es este cofre.

Ella bajo la mirada, yo me alejé, y pararon los días y semanas, ahora, a un par de meses de eso puedo decir que no la extraño, que nunca me lamenté por haberle perdido, y que mi vida continuó y continua como si nada, porque para mí era eso, era un acuerdo de sexo ocasional como ella y yo lo decidimos después de la primera vez, nunca extrañé estar con ella a las once de la noche escuchando su día -siempre era yo quién le escuchaba-, no extraño hacerle reír y gemir a las tres de la mañana, y nunca me sentí culpable por como termino, por no volver a recorrer su espalda ni volver a hablarle entre la gente...

¿Eso me hace un mal hombre?


martes, 14 de julio de 2015

Hoja De Papel

Una sonrisa en la hoja de papel,
Una lágrima rodó por mi mejilla
No te quiero ver jamás,
Me pondré a cantar un par de momentos y para siempre,
Ahora mismo hay un incendio dentro de mi alma
No pienso dejar de cantar jamás
Ni a pesar de la llamas.

Adentro llueve
Y por fuera quema el frío
Que lo invadió,
Las llamas heladas que rodean
Aquello que no puedo soportar aunque lo haga.

(Es mi corazón que llora lágrimas de olvido al recordar.)

Hasta nunca mi amor,
hasta pronto corazón.


Es el olvido.

martes, 6 de enero de 2015

Stop Cryin Your Heart Out

"Stop cryin your heart out".

                -Oasis. 

Viendo girar al mundo estoy sentado a la entrada de mi casa escuchando a Oasis, mi banda favorita, es curioso como algo tan cotidiano como escuchar tu banda favorita y un niño pueden ayudarte a salir de la depresión, ah, porque yo soy una persona despresiva no sé porqué. Pero yo ya no estoy triste, desde ayer que no lo estoy...

Viendo girar al mundo estaba sentado a la entrada de mi casa, pero estaba triste, enteramente triste, unos niños jugaban en la calle y los miraba y eran felices, uno de ellos se acercó a mí y empezó a hablarme, tan sólo así sin ninguna razón, le hable de regreso, tenía una música muy mala así que pude a oasis y el quito la suya, puse una de mis canciones favoritas y me preguntó como se llamaba "Stop Cryin Your Heart Out" respondí, me preguntó que significaba, significa: Deja de Hacer Llorar a tu Corazón. No le respondí, pensé el significado y algo pasó, quise caminar, caminar, simplemente caminar, y olvidarme de todo y de todos, así que me puse los audifonos y me fui sin más, simplemente me fui y caminé, seguía triste, muy triste, enteramente triste, pero creía que ese era un buen concejo, y me olvidé del mundo y caminé, caminé por horas y no había pasado nada, nada, menos que nada, nada simplemente, absolutamente nada, estaba cansado de caminar, estaba cansado y era de noche, estaba oscuro, era de noche y estaba oscuro y yo cansado y con hambre y con frío y tenía hambre y frío y estaba oscuro.

Una vez más Stop Cryin Your Heart Out, cuanto había caminado para que la música haya dado toda la vuelta y recomensado, Stop cryin your heart out... y ya no importa, no importaba más, y no lo hacía porque yo ya había decidido que lo único que valía la pena era llorar, sólo llorar.

Seguí caminando, ¿ya mencioné que era de noche? Lo recalco porque me da miedo caminar de noche; pero ayer estaba tan distraido que cuando me di cuenta de esto ya estaba lejos de mi hogar. 

"Ahora lo había recordado pero simplemente ya no importa, mi corazón está llorando y debo detenerlo, además es una linda noche", pensé.

 Seguí caminando por mucho tiempo, de no ser patafísicamente imposible juraría que le di la vuelta al mundo y de regreso, y al revés.

Llegué a un bello lugar. Un prado lleno de flores color morado, ¿saben lo bello que es algo así en verano?
Estaba cansado y era bello lugar para descansar.
Me senté y pasó el tiempo. La soledad es como una persona, preferiblemente mujer, que hace años es mi mejor amiga. Tal vez por eso mi corazón es depresivo.

Alguien llego y se sentó a mi lado y me miro. Era de noche y preferí no ver. Me abrazó, era una mujer, temblaba, tenía frío. Me liberé y sin mirarla me quité el abrigo u se lo puse y la abrace y sentí que era hermosa, o mejor dicho, mi corazón sintió que era hermosa.

Palpitó como jamás había palpitado, y el tiempo y el mundo que se perseguían desde la eternidad y que yo veía desde hacía unas horas se detubieron, se detubieron por un abrazo; por nuestro abrazo.
Ese abrazo hizo perfecto al universo y mi corazón había dejado de llorar. "Es maravilloso como un abrazo puede ser tan jodidamente hermoso", había dicho mi corazón.

Hoy volveré a ir allí y la veré. Y volveré sin importar que sea de noche.