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miércoles, 1 de febrero de 2023

Últimamente ha hecho mucho frío

Últimamente ha hecho mucho frío.
He comenzado a temblar como México en septiembre
cuando salgo a cenar de madrugada.
Yo que acostumbraba despertar por las mañanas
y salir a la tienda sin suéter por lo necesario
para hacer el desayuno.
Que acostumbraba hacer angelitos
en la nieve e ir a nadar a medianoche.
Recuerdo subir sin camisa a la azotea
en pleno enero para hablarle de ti a la luna.
Acostumbraba salir por las mañanas sin mochila
a trabajar porque solo cargaba con lo indispensable:
en los bolsillos: celular y llaves. En mi corazón: tú.

 
Últimamente ha hecho mucho frío
y yo supongo que más allá del tiempo
mi verdadero problema es el tiempo,
que estoy envejeciendo a una velocidad alarmante.
Ayer me sentía de quince años y amanezco hoy
y resulta que tengo treinta y siete.

Ha hecho mucho frío últimamente
y comienza a preocuparme la salud
del anciano en que me he estado convirtiendo.
He cambiado por té el café,
por verduras la carne
y por agua los tequilas.
De cierto modo me he hecho más sano,
dicen los doctores que eso debería darme mejor esperanza de vida
y los psicólogos que mayor felicidad.
Pero no es así, te has ido y a esto que llamamos vida
se traduce en respirar, pero la esperanza la he perdido.

Últimamente ha hecho mucho frío
y llevo días despertando en la mañana
a mala hora y desayunando las sobras del día anterior.
Ahora me siento en la mesa y hablo mentalmente conmigo sobre ti.
Una de mis voces terminó por despreciarte,
las demás voces y yo hemos hablado y democráticamente
la exiliamos de nuestros desayunos, llegando al trabajo
debo comprar una barra energética para que coma algo,
porque indignada, se ha negado a desayunar con el resto
y tampoco puedo dejar que se muera de hambre.

Últimamente ha hecho mucho frío
pero todo sigue relativamente igual,
exceptuando el desayuno y mis hábitos alimenticios.
Sigo haciendo angelitos en la nieve y voy a nadar a medianoche.
Sigo subiendo sin camisa a la azotea
para hablarle a la luna de ti.
Salgo sin mochila en las mañanas
porque cargo con lo indispensable:
en los bolsillos: celular y llaves. En mi corazón: tú.
Es porque mi cuerpo está bien con el tiempo,
y porque físicamente estoy tan joven como el veinteañero
que el calendario dice que debería ser.
Mi problema es peor que eso, mi problema viene desde dentro
y no puedo encontrar un suéter para abrigarme el alma.
Si lo vemos de ese modo lo más cercano a mi corazón sería una mano,
que toma, suelta, se aferra, se lastima y por supuesto, siente frío.
Entonces tu corazón pasa a ser como un guante,
cálido, cómodo, confortable.

Últimamente ha hecho mucho frío.
Debe ser porque me retiraste el guante.

domingo, 26 de enero de 2020

De la vida insoportable I

A veces la vida parece insoportable. Puedes despertar un martes por la tarde, salir a la cocina y preparar algo para almorzar.
Se hace tarde, con tu padre de todas formas a cada día se hace tarde. Hoy más tarde de lo acostumbrado, vas a la sala de estar y no está ahí, no se encuentra en el mismo sillón donde se encuentra cada mañana. No está tomando café, no está completamente listo, taciturno, esperando a que te desesperes un poco y le pidas que te lleve, cuando él sabe perfectamente a qué hora deberían salir.
Es extraño. Noche había llegado tarde, muy tarde, la madrugada entrada y la luna llena a mitad del cielo.
Tal vez se quedó dormido, está cansado piensas. Vas a su cuarto.
Es tarde, es tarde para muchas cosas, pera salir a caminar, para subir las notas de cuando ibas en el kinder, para la vida. Tu papá está en alcoba, ves a tu padre con su expresión circunspecta de siempre. No está dormido, está colgando, tu padre se ha suicidado...

sábado, 26 de enero de 2019

Del luto.

No puedo ahora mirar hacía atrás. Hay cosas, muchas en mi pasado que hacen que mis lágrimas broten cuando miro, cuando mis ojos se enfocan en lo vivido; en lo perdido.
Dicen sabiamente los psicologos, que debes de soltar, dejar ir. Dicen que debes enfocarte en el futuro, en todo lo que tienes por ganar.
Yo, a mi edad de cuarenta años, soy uno de los psicologos que lo dice, con la edad, llegas a comprender muchas cosas, que el amor que has sentido antes es lo único que hay, que la felicidad son momentos. Que el dolor, el sufrimiento, de alguna manera abstrapta es también felicidad.
Yo, les digo a mis pacientes que está bien estar triste, que aprenderan a vivir con su problema y que llegará el momento en que puedan mirar hacia atrás, y recordar alegres, por los lindos recuerdos, pero sin sentir el dolor de la perdida. Pero en realidad, el dolor no pasa, no lo demuestras, me gustaría a veces abrazarles, tengo nostalgia en mi corazón, como todos. Eso está bien, sentir la perdida y lo lindo del recuerdo a la vez está bien, quisiera decirles que nunca dejen de sufrir, que llorar y extrañar aquello que más quisimos es lo que nos define como humanos.

Quiero suponer que escribí bien este mensaje, me gustaría creer que está botella de vodka no ha alterado en nada mi pequeña habilidad de raciocinio (tal vez otro trago, solo uno más).

Cuarenta años, creí estar preparado para ahora, linda, no lo estoy.
Creí poder, en verdad creí que podía, evitar esta crisis de la mediana edad.
Parece que al final solo hace falta un detonante, amor, no te enojes conmigo, será solo otro trago, tan amargo como tu partida.
Los niños están con sus abuelos, vivirán allá un par de semanas, lo he pedido de favor, necesito estar solo, necesito saber si esto que tengo sin ti realmente es vida.
Amor, no tienes que decirlo, debo ser fuerte, hay en esta vida cosas mucho más allá de ti y de mí. Más allá incluso de mi legado por el que he trabajado tanto y no consigo (sé que no falta mucho, bien se podría estar consolidadndo mientras termino de vaciar esta botella, no te preocupes vida, tengo una más justo en la cocina, sonara machista, pero extraño verte ahí, pararme en la puerta y verte cocinar, te amo tanto).

He  probado el veneno, el veneno del amor, en mi juventud probé el extasis del sexo, la adrenalida del amor a medias y prohibido, el dulce de una mujer. Pero contigo he probado el amor real, pleno y completo; ahora estoy celoso de Dios, porque te tiene con él y no conmigo. No lo maldigo, por el contrario le alzo mi oración y lo alabo más que nunca; sé que sabrá cuidarte y te hará mejor de lo que ya eres, te hará incluso, por imposible que parezca, todavia más perfecta, y entonces, cuando estés lista me llevará con él; y me llevará también a nuestro encuentro último y definitivo, en el que estaremos juntos para siempre (el primer trago de la botella nueva, por tu descanso); entonces no volveremos a separanos.


Foto del maestro Bukowski.

sábado, 24 de diciembre de 2016

¿Qué deseas para navidad?

-¿Qué deseas para navidad?
El padre de Josué se lo preguntó hace tiempo. En un principio, él pensó que era broma, nunca, en ninguna navidad había recibido nada (material, al menos) de parte de sus padres. Es que eran muy pobres. Josué había pasado toda su vida siendo uno de eso niños y jóvenes ejemplares, de esos que sólo se pueden escuchar en los cuentos infantiles o en los sermones de una madre o un padre regañando a su retoño. Josué era así.

***

Despertó la mañana del 25 yaciente en aquella cama
-¿Qué pasó? -preguntó, como reflejo, en realidad no sabía ni dónde estaba ni si había alguien con él para escuchar sus preguntas. Más aún, para darle respuestas. No hubo una. Trató de levantarse para mirar a su alrededor, el cuál no dejaba de dar vueltas, el cuerpo le dolía intensamente, y el cansancio no le permitió intentar de nuevo, se quedó dormido.

***

Joan era un buen hombre, Josué pasó gran parte de su vida con él, le había aprendido mucho de lo que él mismo era, y había muerto la mañana del 24, pero claro que Josué no lo sabía, sus padres habían decidido sería mejor contarselo después de navidad, para que la pasara bien, para que viviera feliz ese día.

***

-Un carro. Eso es lo que deseo.
Terminó por responder, siempre había sido bueno, y si bien, sus padres nunca le daban nada, su padre jamás había preguntado eso, y los últimos meses le había ido bien.
-No debe ser uno lugoso y nuevo, uno usado está bien. -agregó. Su padre sonrío. -Nunca les he pedido nada -continuó, como si eso fuese a hacer la diferencia -creo que me lo he ganado -y así era, Josué trabajaba y daba todo lo que el ganaba a su madre para los gastos de la casa.
-Haré lo que pueda -dijo su padre.

***

Despertó el 25 a mediodía, su padre estaba junto a él, y las paredes blancas en torno suyo daban un aspecto de tristeza, soledad, lo hacía vacío, sin nada junto a él, sólo su padre. Por un momento sonrió, miró a su padre y pensó que no necesitaba más, y ese sentimiento fue sublime, aunque fugaz, un hombre negro de palo cano y barba de candado (también canisa y blanca) les miraba, en silencio.
-¿Dónde estamos? -preguntó Josué tratando de levantarse, su padre lo detuvo con un movimiento de mano, y le dijo que en el hospital, Josué había tenido un accidente.
-Les daré un momento -el hombre de cabello blanco salió por la puerta.
-¿Quién es él?
-El doctor.

***

Cuando supieron la noticia los padres de Josué salieron, ve a una fiesta está noche, no volveremos hoy. le habían dicho a Josué, y le dieron mil pesos ese día. Josué, sin nada en la mente en ese momento, iría a una fiesta esa noche.
Los padres de Josué pasaron al banco, y retiraron cerca de cincuenta mil pesos, guardados para comprarle su carro esa tarde, pero no lo usaron para ello, fueron destinados para la ceremonia fúnebre. No había nada más, Josué no tendría auto esa noche.

-Joan quiere que le regalen su carro a Josué.
Salió el padre lo más rápido que pudo a llevar aquel regalo a casa con su hijo, pero a mitad del camino, de la nada un joven atravezó, padre no pudo esquivarlo. En un parquecito en la esquina de esa calle, un hombre del piel obscura observó la escena, y se fue. 

***

-¿Qué haras está noche? -preguntó la voz del otro lado de la línea.
-No sé -dijo Josué.
-Entonces ven a mi casa.

Y fue. La música sonaba fuerte y era su primer fiesta de esa índole, se preguntaba como es que las familias de todos esos jóvenes les permitían estar fuera de casa en navidad. ¿Una cerveza? una voz femenina, Josué no bebe, pero al mirar a esa hermosa mulata de pel morena y faz celestial no pudo más que aceptar.

Un par de cervezas y ya estaban fornicando en el patio de atrás. No duró mucho, era la primera vez de Josué, veinte minutos a lo mucho, ah, pero como lo había difrutado, no era de esas mujeres con las que quieres pasar el resto de tu vida, eso incluso Josué lo entendía, esa mujer le había dado el mayor placer de su vida, pero era de esas mujeres que se la pasan de fiesta en fiesta cogiendo con cualquier chico lindo, era de esas mujeres con las quieres coger muchas veces sin compromiso alguno, con la que quieres llegar al punto más alto del erotismo y claro llegar a quererle, pero siempre sabiendo que ha de terminar. Nunca olvidaría sus anchas caderas, o sus redondas nalgas cuando su pene entró en el ano de aquella mujer, o el contacto de sus labios en su miembro, pero no era amor. Nunca sentiría amor por una mujer que se deja follar en el primer encuentro. 
No le desagrado el sabor de la cerveza, continuó bebiendo esa noche. Esa era su noche, la primera vez que conocía lo pagano y le gustaba. Y debía difrutarlo.

***
-Tengo noticias. -Hubo silencio. Por el tono de su padre, Josué supo que no le gustarían. -Tu carro está en la casa, te lo ha regalado tu tío... -otro silencio-, él murió. 
Al muchacho se le destrozó el corazón.

***

A la madrugada, después de volver a coger con la morena, Josué salió del lugar, apenas y podía caminar, estaba tan ebrio, era la mejor noche de su vida, nada podría salir mal, esa noche era invecible. No había nada que pudiera tocarlo.
Deberías esperar un momento, escucho cuando pasó por el parque, pero siguió caminando, puto negro -pensó.
Un momento después, su padre lo había atropellado.

***

-Cuando te recuperes, te enseñaré a conducir -dijo su padre cuando se hubo calmado.
El hombre de piel obscura entró en el cuarto, feliz navidad, dijo con su mano en el hombro del muchacho. Era el hombre del parque. Salió dando paso a la enfermera. Hicieron estudios.

***

Semanas después llamaron a su puerta... 
La mulata estaba embarazada.

***

Los estudios lo dictaron. Estaba lisiado...
Jamás podría conducir...

viernes, 25 de noviembre de 2016

¿Feliz cumpleaños?

Pedro despierta, sabe lo que le espera para hoy, pasa su mano por el rostro para despertar sus sentidos, y simbólicamente, también la pasa por el alma para arrullar el sentimiento, ese inservible inevitable que no hace otra cosa que estorbar.
El sentimiento de culpa, el sentimiento de dolor, la soledad, e incluso la alegría, la felicidad, incluso sentir plenitud no es plenitud, es el anuncio del desahucio, como la paz antes de la tormenta, ¿lo entiendes?, ésta es la tormenta, y no hay cueva, ni refugio, todo lo que puedes hacer es soportarle ¿tú le soportas?, Pedro lo hace, soporta la tormenta de la vida, de la emoción, la tormenta que un corazón y un alma traen consigo, y está cansado, siente que necesita un respiro, una paz. Pero con cada paz, con cada tregua, con cada respirar profundo y tranquilo, sabes que se acerca un diluvio nuevo, cada vez más fuerte que el anterior y el anterior a éste, y le temes ¿no le temes acaso?, ¿o es que miento?, deberías temer, y deberías rogar al Dios en el que crees que su tormenta no se vaya a detener, porque cuando se detenga, no importa cuando dure la alegría o el amor o la vida, habrá el momento (es inevitable que lo haya) en que todo eso cesará (probablemente sin avisar siquiera) y tu existencia será torturada.

"Feliz cumpleaños desgraciado inútil", la nota en el refrigerador que el mismo había puesto, nadie va a recordarlo, pensaba, pero no podía culparlos, no podía culpar a nadie, de no ser por esa nota el mismo no lo hubiera recordado.

A Pedro le gustaba más esa idea, la de no celebrar nada, que nadie se enterará, ¿qué debía celebrar de todos modos?, ¿la vejez?, cada segundo de que pasa la vida se consume, se acaba, se va terminando poco a poco, y cada vez más, y cada cumpleaños la gente te recuerda que te haces más y más viejo, más y más finito, y el finito de la vida viene y se acerca y no te puedes alejar, ese es el destino de un hombre, y Pedro lo sabe, más que dejar un legado, más que ser escritor o escultor o juntar la basura para en una buena noche ponerse borracho y fornicar golfas mientras una mujer que te ama te espera en casa sin saber de ti, más que cualquier otra cosa, un hombre está destinado a morir. Y con cada hombre muere también una parte de Dios, porque Dios es ese hombre.

¿Para celebrar que has vivido otro año lleno de miseria?, sería mejor que todos murieran al nacer, que la eternidad no existiera. Pero existe, pero vivimos, así que es mejor que todos se vayan al infierno.

Es cierto también que Pedro es demasiado triste, ha elegido bien, no escribe mucho ni escribe bien, pero escribe, ha decidido convertirse en escritor, era esa la única manera que tenía para lidiar con la tristeza; esa o el suicidio, pero el suicidio es cosa de hombres que no temen morir por una idea, y Pedro, al igual que todos los buenos escritores, es un cobarde.



Tal vez te guste:
El poema de Pedro. 
 

jueves, 21 de abril de 2016

Del Olvido.


-Olvídate de mí -dijo ella, con el profundo café de sus ojos al borde de las lágrimas.

-¿Por qué quieres que te olvide? -pregunté yo, como ha de suponerse, mi desconcierto era grande.

-Lo mejor es que me olvides, la decisión está tomada.

Dudé un momento de lo que había escuchado, sus incoherencias jamás eran tan tontas, ella siempre se reservaba una pizca de cordura en cada tontería.

-¿Quién te crees tú para decidir por los dos, por ti y por mí, y por mi olvido, el olvido es mío, tengo más derecho yo a decidir sobre él.

-Cabrón -era tan linda insultando, ella siempre se reservaba una pizca de dulzura en cada una de sus injurias-. He dicho que me olvides, es lo mejor para ambos.

Y la olvidé.

Hace unos días la vi de nuevo (quiero suponer que era ella).

-¿Acaso me has olvidado?

-Ha de perdonar usted, señorita de faz presiosa e insomnio en la mirada; la memoria de éste pobre caballero, pero de haberle conocido, así es, yo ya la he olvidado.

-Quizás yo pueda ayudarte a recordar, yo soy aquella a quien jamás conociste, aquella a la que jamás le dedicaste prosas ni palabras de amor. Aquella joven que vive en el pasado, sin ansia alguna de conocer la vida en un futuro. La joven con la que nunca estuviste en ningún lugar y ya no recuerdas.

Yo estaba ahí, escuchando cada palabra de aquella, tan hermosa joven de faz presiosa e insomnio en la mirada, y ella, sabiendo que escuchaba, seguía su tan poético discurso:

-La que se olvido de sí misma y de ti (esto no lo dijo, pero se había olvidado más de sí misma que de mí, y aquí fue cuando comprendí, que ella y yo debíamos de estar juntos). Yo soy aquella por la cual jamás has de sentir nada. Porque he de lastimarte, te romperé y te dejaré el corazón -de seguir entero- hecho pedazos. Aquella... -perdió el aliento, realmente tenía mucho guardado en el pecho o en la mente o en la boca o en la lengua o dónde sea, pero debía sacarlo, y estaba ahí, y lo haría-.

Lo lamento, he olvidado el final de su discurso. 

Terminó ella de hablar, yo comence con mí respuesta, no importaba quién era, la había encontrado, nuestras vidas se cruzaban nuevamente, y no podía dejar que se escapará de mis manos.

-Joven, a la que no obstante me gustaría conocer, aquella a la que no he, pero podría dedicarle prosas y palabras. Tal vez no quiera hacer que olvide su pasado, pero pueda mostrarle lo lindo que puede llegar a ser (no tanto el futuro) el presente. Esa joven con la nunca he estado en ningún lugar conocido, con ella, todos por conocer, a la que ya no recuerdo, pero que en mi mente puede volver a nacer. 

 Ella estaba ahí, escuchando cada palabra de este, tan funesto joven de faz morena y suelos en la mirada (suelos, porque la mirada siempre indicaba una caída), y yo, sabiendo que escuchaba, seguía el (ahora mío) tan poético discurso:

-La joven que debe recordarse a sí misma, no tanto a mí, conmigo otra historia a de venir. Aquella joven que fue marcada por el destino para que jamás apreciase ni sintiera nada, pero véame aquí, desafiando al destino (sería sencillo si lo desafiara a mi lado). Aquella con la que me sentiría honrado salir lastimado. Aquella, -dije para concluir- con la que crearé un nuevo final. 

Ella penso un momento, se quedo ahí, inmóvil, podría juarar que en sus ojos podía reflejar sus pensamientos.

-Me mueven tus palabras y me desafían las letras. 

Ya lo había decidido, la joven que tenía frente a mí, la de la faz preciosa e imsonnio en la mirada, me tenía fasinado, imaginar las palabras en su mente, conocer cada una de sus letras, convinar está vida con literatura viva. No cabía duda, ella estaba hecha para mí.

>>Por favor basta, detente. Quizá a ti no importaría salir dañado. Pero ¿qué hay de mi? Quizás está historia me terminará de destrozar. Estoy hecha añicos. No quiero arrastrarlo aún infierno al que usted (la perdía, paso de hablar de tú a decir usted, ¿qué se hace en estos casos?) no ha de pertenecer. Por que más allá de lo que piensa estoy jodida de mil maneras...





-Tener el corazón roto es una buena señal, quiere decir: qué hubo algo -Respondí, eso lo había leído alguna vez en alguna parte, no en un libro, tenía una autora (estoy seguro de que es mujer), pero no de un libro, una red social, creo.)

-No lo sé... -esa fue su respuesta.

-Qué opinas, ¿quieres ayudarme a morir un poco más? -esa fue mi pregunta. 

-Quiero que seas feliz. No me permitiré lastimarte. 

-Pero, ¿qué es la felicidad, si no es con vos? 

-Felicidad... Por favor Alfonso (ella sabía mi nombre, creo que sí, alguna vez debimos conocernos en el pasado lejano, distante y remoto.), no quiero hacerte daño. No otra vez. He dañado a demasiadas personas. Y no quiero que seas una de ellas. He pedido tregua y redención. No puedo mantener un cariño que sea estable. 

-No necesito que lo hagas, pero quiero saber que me quieres (como estoy seguro que lo haces), quiero saber que soy importante para ti (como estoy seguro que lo soy), quiero saber que por esto que sientes por mí cuando me escuchas y cuando me piensas (por que estoy seguro que me piensa) lo vas a intentar para estar conmigo. 

-No quiero. No te quiero. No siento nada cuando te escucho. Detesto lo que me hablas. Aléjate ahora, antes de que sea tarde. 

-Eres tan linda cuando estás en negación. 

-No lo intentaré. Estoy cansada. No quiero intentar, no quiero llenarme de falsas esperanzas de algo que no sucederá. Deja de decirme esas cosas. Olvidate de esto. Quita esa idea de tu mente. Yo no soy para ti. Y tú no eres para mi. Por favor. Tú eres el único que podría entenderlo... Por favor... No quiero morir... No de nuevo...

La soledad en sus ojos, yo conocía esa desdicha, esa desesperanza me la había cruzado muchas veces antes, en un artefacto de brujería, espejo, le llamaban.

-Soy el único que lo entiende, y es por eso que soy el único hecho para ti, no morirás, no de nuevo, y serás como un Fénix, yo su llanto, he de llorar en ti, sanaré tus heridas y resurgirás de las cenizas, yo seré como el corazón de la tarde cuando todo acabe, y palpitaré tan lento como un bisonte en
agonía1, pero volveré a vivir, como tú lo harás también, como yo te ayudaré a hacerlo. 

-No, no lo harás. Ya lo han intentado. Me han prometido y dicho todo lo que cualquiera podría prometer y decir.. Por eso es que no lo haré. 

-No te han dicho lo que yo, sí quieres, terminarás por intentarlo, porque no importa lo arrogante que esto suene, jamás te habías encontrado a alguien como yo. No deberías negarte a algo que añoras con toda el alma. 

-No lo voy a intentar. 

-Estamos jodidos entonces. -Y lo estabamos, porque en ese momento entendí, que ella había vuelto a elegir por los dos, aún no sabía, de dónde le venía ese derecho, pero así había sido, y ya no podía hacer nada. 

Aquí, en este preciso punto donde estoy parado, estaba parado aquel día, aquí, en último sol de la última tarde, vi alejarse la silueta de aquella bella y hermosa joven de faz preciosa e insomnio en la mirada.

1 Alusión al poema el corazón de la tarde de Sinué Félix.





lunes, 17 de agosto de 2015

Del masoquismo: A veces las voces en tu cabeza te quieren ayudar y no las dejas.

Su sonrisa es hermosa, debes tratar de que nunca se borre de su rostro.

Pero bueno, eres un caballero y debes de respetar, así que claro, te le acercas con cautela, y de una manera totalmente respetuosa y caballeresca le preguntas:
-¿Puedo coquetearte?
-Lo siento, -responde ella-, soy una persona sin corazón.
Hay silencio, te dispones a disculparte por el atrevimiento de tu pregunta, pero ella añade:
-Pero sí, puedes coquetearme.

Una persona sin corazón, no seas tonto, probablemente a de romper tu corazón, el tuyo, el que tú sí tienes, pero no es bueno vivir en la tristeza, la felicidad es un estado de animo que no debe faltarnos nunca, y su sonrisa te hace feliz, y vale la pena sufrir a cambio de hacer cosas que realmente te hacen feliz, vale la pena sufrir por una sonrisa suya, por hacerla sonreír, por su sonrisa, por estar con ella aunque sea un rato.

Eres valiente, o tonto o imbécil o valiente, estás dispuesto a morir por algún tiempo, estás dispuesto a que tu corazón ya no sea tuyo, solo para que el tiempo que sigas con vida ella sonría.

Ella es hermosa, ella es un suicidio, un hermoso y emífero suicidio, y es hermosa, escapa, no hará la diferencia, ella igual sonreirá, porque de no ser tu será otro, habrá alguien más que quiera morir por hacerla sonreír, te lo aseguro, ya habrá alguien que lo haga.


(Y no te importa, tú igual vas a intentarlo…).

lunes, 10 de agosto de 2015

Cartas... A la distracción.

Agosto 6: dos trece a.m.

<<¿Qué tiene de especial desvelarse conmigo?>>, preguntó.

No sabía que decir, era algo que me encantaba, desvelarme con usted era algo sublime, era algo que a decir verdad me encantaba hacer, que me encanta.

Bueno, tal vez para usted no tenga nada de especial porque ya esta acostumbrada (cada vez que se desvela lo hace consigo misma).

Esa fue una idea, pero la descarté de inmediato, porque yo podría acostumbrarme a hacerlo, podría desvelarme con usted mil veces y luego mil más y tres después de eso sólo para continuar así hasta la eternidad o hasta las 7. Entonces no era eso.

¿Qué tiene de especial desvelarse con vos?

Desvelarse con vos es bonito por el simple hecho de estar, por el hecho de la posibilidad, se imagina… vos ahí, pensando en algo, probablemente en un conejo o en café, (también esta la posibilidad de que piense en un conejo café, quién sabe, después de todo su mente es un misterio que no quiero descifrar, porque a mí me gustan los misterios, me gusta saber que hay algo más allá, más allá de ti y de mí y de ambos. Que esté pensando, que esté pensando en mí en este momento (no en el que me lee sino en el que le escribo), o usted pensando, sólo pensando, o no, no piense sino quiere, pero distraída, (porque en algún momento dado de la vida todo el mundo se tiene que distraer), entonces yo le robo una sonrisa, eso en sí ya es especial, eso… la posibilidad de una sonrisa suya.

¿Qué tiene de… (Perdón, sus ojos, los pensé, los pienso, he olvidado la pregunta).

Usted, usted me hace temblar, si algo tiene de especial este desvelo es usted. Su presencia.

O no sé que tenga de especial, solamente sé, que con usted podría desvelarme hoy y todos los días de mi vida o de la suya (y la de ambos).

Agosto 8: doce del día, camino al punta.

La he pensado mucho, también he sonreído demasiado, ya quiero verla, quiero pedirle que sonría cada que usted no se lo espere, y también cuando si lo haga. Quiero que sonría en sí misma, quiero que lo haga por cualquier razón o por mí o por cualquiera, (quiero ser esa razón cualquiera por la cual usted sonría).

Cuando era niño, un maestro de la escuela me pregunto por las siete maravillas del mundo, no las sabía, pero usted tiene dos ojos, una boca, una sonrisa, una nariz, una respiración y una mirada. He hecho cuentas, su faz, la he visto, ahora lo sé, todas esas cosas que usted tiene y yo mencione son las siete maravillas de del mundo (y no sólo del mundo sino también del infinito).

Agosto 9: una a.m. toque de queda.

Me ha sido indiferente, no sé que pasa, no he podido hablarle, no ha hecho más que evitarme, no sé, sólo sé que me gustaría escuchar un… un algo de su bonita voz, algo no tan cortante o evasivo como lo de hoy cada vez que me armaba de valor y le hablaba, que no era fácil, como alguna vez le dije usted me pone muy nervioso, quiero entregarle estas cartas pero no sé como, no me atrevo, llevo todo el día entregándole las primeras dos y no he podido, no es posible que antes de eso ya este escribiendo la tercera. Usted me tiene mal, provoca en mí una sensación que no puedo describir, usted, por favor, no deje de sonreír.

Soy un poco rebelde, hace una hora que debería de estar dormido y mire, aquí estoy, despierto y escribiendo para usted.

Lo de la fogata no era cierto, no es verdad, yo no quiero una clanera, yo la quiero a usted.

Perdón, tampoco me acerqué a desearle las buenas noches, estaba nervioso, pero espero que descanse, espero verla (igual de linda como usted es siempre) en un rato, de hecho creo que debería dormirme de una vez, de lo contario el toque de diana me tomara hecho una mierda y sin descanso.

Agosto 9: nueve treinta y cuatro p.m.

He llegado a escribirle, el campamento me gustó, usted no dejo de evitarme, pero la pude ver, usted me gusta desde el día en que la conocí, ¿recuerda ese día?, fue el veintiocho de febrero, recuerdo aquel día, un intercomunidades, usted y yo en un equipo, dicho equipo se separó y usted quedó en una parte y yo en la otra, eso no importo, yo me cambie de equipo solo para verla y pasar el tiempo cerca de usted, era más fácil hablar entonces, porque usted no sabía que me gustaba, así que podíamos hablar sin que yo me pusiera infinitamente nervioso como ahora, usted se fue temprano o tarde, no sé, lo único que recuerdo es, que el primero de marzo al despertar, cuando fui a formación usted no estaba.

Perdón por las cartas hace un rato, eran solamente las dos primeras, porque esas, desde que iba al campa las tuve en el bolsillo, queriendo entregárselas pero no pudiendo, se mojaron, se mojaron mucho, el agua estaba agradable, cuando se las entregue ya estaban arruinadas, no se las entregue en sí porque aun se pudieran leer (aunque espero y sí cuando se sequen), sino como símbolo de que… (Perdón, omitiré el significado, prometo decírselo alguna vez).


No pude dejar de mirarte, eres muy linda, perdona mis modales, en todo esto no te he preguntado cómo estás. Espero que te encuentres bien, y que te encuentres sonriendo.

domingo, 19 de julio de 2015

Qué fácil es quererte en un insomnio

Eres el mundo que no tengo,
el café que me falta en las mañanas,
eres el número de mala suerte que jamás dejaré de pedir al comprar la lotería.
aquí te espero, amor, aquí te espero.

Ahora te quiero tanto que he comenzado a olvidarte.

El olvido me abandona en este
tipo de insomnios,
en estas noches eternas.
Te recuerdo, recuerdo cuánto te quiero,
y te quiero más todavía, como al principio,

En la mañana, cerca del alba y junto al ocaso,
recuerdo también nuestra separación;
el porque me extrañas desde dónde estés,

Una estrella se funde en el espacio,
mil pedazos vuelan en el universo infinito.
Ahora un astro,
un lobo corriendo hacía el bosque;
quiero café, galletas.

¿Cuántas preguntas mortales habrá de soportar el oído de Dios a diario?

No vengas,
tu café ya se ha enfriado,
lo preparé hace mucho,
cuando todavía te quería.
(Qué fácil es quererte -amor- en un insomnio,
tú no vienes, aunque te anhele).

No vengas, por favor,
miro la taza que es tuya, que lo será por siempre,
tu café está frío,
como frío está tu corazón.

Se asoma el alba,
no vengas porque te extraño,
porque te pienso recibir con los brazos abiertos.
Sufrir de nuevo.

Un café y te pienso,
Otro café y te olvido,

Te recuerdo, siempre.

lunes, 12 de enero de 2015

Lo emífero y lo efímero

«Después de todo, que complicado es el amor breve».

 -Mario Benedetti. 

Primero quiero aclarar que emífero es una palabra que yo inventé, porque hay palabras para lo brutal y para lo hermoso, pero no para los dos al mismo tiempo, y ese es el significado de emífero: brutalmente hermoso, bellamente brutal y etcétera.
 Efímero sin embargo significa que dura poco tiempo. Y ahora les dejaré un escrito en donde ambas palabras encajan a la perfección y les diré porqué, usando para ella esta conmovedora frase que alguna vez leí en un tuit de @DimeVen:

«Ella cortó sus venas, salió un líquido espeso de esa herida, pero no era sangre, era un veneno llamado amor».

Ella admira su amor, ella admira su veneno y llora. Ese veneno apenas lo había tenido y ahora, a través de la cortada, desapareció, y decidió cortarse porque su pareja ya no tenía ese veneno, ella esperaba sangre, esperaba cortarse y morir desangrada pero no, no se desangró.

Cortarse las venas siempre es brutal, el veneno siempre es brutal, el amor siempre es bello pero brutal, perderle también es brutal, pero es bello, porque perder el amor es síntoma de que se tuvo.
A ella el amor le duro poco. Pero lo tuvo. Ahí, en la explicación del texto, en el texto mismo, encajan las dos palabras a la perfección.

martes, 6 de enero de 2015

Stop Cryin Your Heart Out

"Stop cryin your heart out".

                -Oasis. 

Viendo girar al mundo estoy sentado a la entrada de mi casa escuchando a Oasis, mi banda favorita, es curioso como algo tan cotidiano como escuchar tu banda favorita y un niño pueden ayudarte a salir de la depresión, ah, porque yo soy una persona despresiva no sé porqué. Pero yo ya no estoy triste, desde ayer que no lo estoy...

Viendo girar al mundo estaba sentado a la entrada de mi casa, pero estaba triste, enteramente triste, unos niños jugaban en la calle y los miraba y eran felices, uno de ellos se acercó a mí y empezó a hablarme, tan sólo así sin ninguna razón, le hable de regreso, tenía una música muy mala así que pude a oasis y el quito la suya, puse una de mis canciones favoritas y me preguntó como se llamaba "Stop Cryin Your Heart Out" respondí, me preguntó que significaba, significa: Deja de Hacer Llorar a tu Corazón. No le respondí, pensé el significado y algo pasó, quise caminar, caminar, simplemente caminar, y olvidarme de todo y de todos, así que me puse los audifonos y me fui sin más, simplemente me fui y caminé, seguía triste, muy triste, enteramente triste, pero creía que ese era un buen concejo, y me olvidé del mundo y caminé, caminé por horas y no había pasado nada, nada, menos que nada, nada simplemente, absolutamente nada, estaba cansado de caminar, estaba cansado y era de noche, estaba oscuro, era de noche y estaba oscuro y yo cansado y con hambre y con frío y tenía hambre y frío y estaba oscuro.

Una vez más Stop Cryin Your Heart Out, cuanto había caminado para que la música haya dado toda la vuelta y recomensado, Stop cryin your heart out... y ya no importa, no importaba más, y no lo hacía porque yo ya había decidido que lo único que valía la pena era llorar, sólo llorar.

Seguí caminando, ¿ya mencioné que era de noche? Lo recalco porque me da miedo caminar de noche; pero ayer estaba tan distraido que cuando me di cuenta de esto ya estaba lejos de mi hogar. 

"Ahora lo había recordado pero simplemente ya no importa, mi corazón está llorando y debo detenerlo, además es una linda noche", pensé.

 Seguí caminando por mucho tiempo, de no ser patafísicamente imposible juraría que le di la vuelta al mundo y de regreso, y al revés.

Llegué a un bello lugar. Un prado lleno de flores color morado, ¿saben lo bello que es algo así en verano?
Estaba cansado y era bello lugar para descansar.
Me senté y pasó el tiempo. La soledad es como una persona, preferiblemente mujer, que hace años es mi mejor amiga. Tal vez por eso mi corazón es depresivo.

Alguien llego y se sentó a mi lado y me miro. Era de noche y preferí no ver. Me abrazó, era una mujer, temblaba, tenía frío. Me liberé y sin mirarla me quité el abrigo u se lo puse y la abrace y sentí que era hermosa, o mejor dicho, mi corazón sintió que era hermosa.

Palpitó como jamás había palpitado, y el tiempo y el mundo que se perseguían desde la eternidad y que yo veía desde hacía unas horas se detubieron, se detubieron por un abrazo; por nuestro abrazo.
Ese abrazo hizo perfecto al universo y mi corazón había dejado de llorar. "Es maravilloso como un abrazo puede ser tan jodidamente hermoso", había dicho mi corazón.

Hoy volveré a ir allí y la veré. Y volveré sin importar que sea de noche.