El viento fuerte vino desde el sur y levantó la tierra.
Tú eres como el viento;
la tierra es mi corazón.
En el mar las olas vuelan;
en ti mi alma.
(Para el frío de la vida
yo quiero ser tu abrigo.
Para el sueño, tu cobijo).
Todo amanecer es bello, el resplandor en el cielo encantador,
un amanecer contigo, perfecto.
Hablando de números y áreas:
trescientas mil palabras en el vocablo español,
en ellas cabe el universo, pero no lo que por ti yo siento.
¿Cómo puedo entonces tratar de explicarte?
Puedo verte una, dos, mil veces, y serás para mí
cada vez más hermosa y perfecta. Más radiante.
Entonces Dios verá que el amor infinito que él tiene,
no es tan infinito como el nuestro.
En el ocaso de los días el sol reposa en las montañas;
en el ocaso de la vida quiero reposar en ti.
¿Has escuchado sobre el ciclo de la vida?
Dicen que al morir todo termina,
yo puedo morir siempre que tus ojos veo,
y renazco, cada vez mejor.
Quisiera ofrecerte mi vida,
pero mi vida eres tú.
Mirarte a ti es como apreciar el arte,
que tú me quieras la mejor recompensa;
soy como un crítico y tú eres la gran obra
de un autor desconocido.
De todo el mundo miles de personas mueren por verte.
Soy como un millonario celoso,
te guardo para mí en mi colección privada.
lunes, 11 de marzo de 2019
viernes, 8 de marzo de 2019
Los ojos de la luna.
En el frío de tu ausencia,
cuando la nostalgia invade el corazón,
cuando el alma de melancolía se llena;
ahí estoy: en el umbral de mi soledad sin ti.
¿Dónde estás entonces, vida?
¿En el horizonte donde el cielo y el mar se juntan?
¿En la niebla que por las mañanas la montaña abruma?
¿En mi corazón, que de a poco se olvida de sí mismo?
Me gusta tu mano como para tomarla
y caminar a las siete de la tarde a la orilla del mar,
me gustan tus ojos como para verlos y sentir dentro de mí
lo que sintió el universo al momento del big bang.
Me gusta tu cráneo, como para recargarlo en mis hombros
de noche y mirar el cielo; las estrellas observar.
Hace tantos ayeres que ha comenzado a pasar el tiempo,
con el tiempo pasan también las tardes,
las puestas del sol, los trenes, las despedidas.
¿Cuánto pasará para que tú y yo estemos juntos?
¿Cuándo la vida me ha de permitir tomar tu rostro
y besar tus labios?
¿Acariciar tu pelo y penetrar tu alma?
Una pregunta más es mi cuestión:
¿Cuándo dejaré de verte en los ojos de la luna
para verte aquí conmigo?
cuando la nostalgia invade el corazón,
cuando el alma de melancolía se llena;
ahí estoy: en el umbral de mi soledad sin ti.
¿Dónde estás entonces, vida?
¿En el horizonte donde el cielo y el mar se juntan?
¿En la niebla que por las mañanas la montaña abruma?
¿En mi corazón, que de a poco se olvida de sí mismo?
Me gusta tu mano como para tomarla
y caminar a las siete de la tarde a la orilla del mar,
me gustan tus ojos como para verlos y sentir dentro de mí
lo que sintió el universo al momento del big bang.
Me gusta tu cráneo, como para recargarlo en mis hombros
de noche y mirar el cielo; las estrellas observar.
Hace tantos ayeres que ha comenzado a pasar el tiempo,
con el tiempo pasan también las tardes,
las puestas del sol, los trenes, las despedidas.
¿Cuánto pasará para que tú y yo estemos juntos?
¿Cuándo la vida me ha de permitir tomar tu rostro
y besar tus labios?
¿Acariciar tu pelo y penetrar tu alma?
Una pregunta más es mi cuestión:
¿Cuándo dejaré de verte en los ojos de la luna
para verte aquí conmigo?
viernes, 1 de marzo de 2019
Emífero castigo.
Es cierto a la tres de la mañana no pasa nada en esta casa, es cierto también que debería de estar dormido, ¿pero cómo dormir ante esta situación tan agraviante? Es necesario decir que nunca antes en la vida había tenido que pasar por similares circunstancias, lógico es entonces, que la conciencia no me permita apartarme definitivamente de este asunto, que el subconsciente, de alguna forma me lo esté recordando.
¿Será posible acaso? Tengo temor, las noches ya no son para dormir, me pesan los parpados y el corazón, hace días no me alimento como debería, ya no tengo sueños sino pesadillas, viajar ya no es una algo que me plazca.
Ayer miré el cielo, Dios, tú no estabas, fui a tu casa, solo vi un pan en el altar, ¿dónde te ocultas?, jamás he buscado una respuesta en ti, siempre estaba por todos lados confiando en mí mismo, siempre caminaba bajo el sol y sentía tu calor. Padre, hoy mi confianza no está en mí, quise platicarte creyendo que estarías aquí como siempre, y me has abandonado.
Camino apenas, cual si fuese arrastrando unas cadenas, ¿este es el peso de mis pecados? quiero confesarme ahora, confieso que una vez a lo 6 años, falté a la primaria solo por ver las caricaturas, que digo groserías cada día de mi vida -puta madre, debo aprender a cambiar eso de mí- confieso que no tengo nada que ofrecer.
Nunca antes me importó nada ni nadie, ser egoísta no es tan malo, no sufres por otros, puedes concentrarte en tus problemas y ser mejor solo para ti, es bueno disfrutar en soledad, por muchos años creí que era lo mejor del mundo, y ahora resulta que lo mejor es compañía; y qué el mundo no es otro sino ella.
Has dejado caer tu poderío sobre mí, me has dejado este castigo y te has ido, debes estar riendo, ¿cómo has pensado algo tan atroz con tu limitada mente llena de bondad?
-Este hombre no tiene remedio, debería quitarle la vida y librar al mundo de él -has dicho.
-Pero si muere, ¿cuál será su sufrimiento?
-¿Entonces qué debo hacer? -tú, el omnisciente Dios, el que tiene el conocimiento de todo aquello sobre el firmamento, tenía una duda.
-¡Qué se enamore! -grito extasiado Satanás.
Has hecho de las tuyas, y ahora mi corazón late y mis pasos tienen rumbo, es verdad que el amor hace que todo sea perfecto. O brutal.
Me he enamorado de esa dama que parece has tallado con tus propias manos, has forjado en tu yunque. Me he enamorado de la mujer que has hecho perfecta para mí.
Sería bueno me correspondiera.
¿Será posible acaso? Tengo temor, las noches ya no son para dormir, me pesan los parpados y el corazón, hace días no me alimento como debería, ya no tengo sueños sino pesadillas, viajar ya no es una algo que me plazca.
Ayer miré el cielo, Dios, tú no estabas, fui a tu casa, solo vi un pan en el altar, ¿dónde te ocultas?, jamás he buscado una respuesta en ti, siempre estaba por todos lados confiando en mí mismo, siempre caminaba bajo el sol y sentía tu calor. Padre, hoy mi confianza no está en mí, quise platicarte creyendo que estarías aquí como siempre, y me has abandonado.
Camino apenas, cual si fuese arrastrando unas cadenas, ¿este es el peso de mis pecados? quiero confesarme ahora, confieso que una vez a lo 6 años, falté a la primaria solo por ver las caricaturas, que digo groserías cada día de mi vida -puta madre, debo aprender a cambiar eso de mí- confieso que no tengo nada que ofrecer.
Nunca antes me importó nada ni nadie, ser egoísta no es tan malo, no sufres por otros, puedes concentrarte en tus problemas y ser mejor solo para ti, es bueno disfrutar en soledad, por muchos años creí que era lo mejor del mundo, y ahora resulta que lo mejor es compañía; y qué el mundo no es otro sino ella.
Has dejado caer tu poderío sobre mí, me has dejado este castigo y te has ido, debes estar riendo, ¿cómo has pensado algo tan atroz con tu limitada mente llena de bondad?
-Este hombre no tiene remedio, debería quitarle la vida y librar al mundo de él -has dicho.
-Pero si muere, ¿cuál será su sufrimiento?
-¿Entonces qué debo hacer? -tú, el omnisciente Dios, el que tiene el conocimiento de todo aquello sobre el firmamento, tenía una duda.
-¡Qué se enamore! -grito extasiado Satanás.
Has hecho de las tuyas, y ahora mi corazón late y mis pasos tienen rumbo, es verdad que el amor hace que todo sea perfecto. O brutal.
Me he enamorado de esa dama que parece has tallado con tus propias manos, has forjado en tu yunque. Me he enamorado de la mujer que has hecho perfecta para mí.
Sería bueno me correspondiera.
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| -Majahuas, Jalisco. |
jueves, 31 de enero de 2019
¿Sabes como se siente la distancia?
Cuando se parte un limón; tú no estás conmigo.
Entonces se parte también mi corazón.
Cuando una cae una piedra; al mirar tú no estás.
Entonces una parte mi alma quiebra.
Lo que siente en el río el perro que se ahoga;
es lo que siente este perro en el río de tu ausencia.
¿Cuánto tiempo más, cuánto más he de pasar sin ti?
Uno, dos, tres días. Cinco, seis, siente años...
(Date prisa Dios, llévame junto a mi musa,
tráela aquí a mi lado antes de que ya no tenga razón,
que mi corazón quede vacío, hazme estar con ella,
antes de que mis pensamientos ya no sirvan sino para lamentar esta miseria.)
Quisiera decirte como no tenerte me destroza en las entrañas;
pero no puedo, por que es tan inefable el sentimiento de tu ausencia;
esta lejanía de ti mi ata de manos, quisiera correr hasta ti
pero mis píes ya no responden.
(Dios, dame la fuerza, tú eres grande y tu bondad todavía más,
permite que la esperanza que me das pueda más que el suplicio
que me invento.)
Quiero verte contenta,
uno de estos días, cuando por fin venzamos la distancia,
voy a tomar tu cintura, besaré tus labios y seré dichoso.
Sé que es inevitable, pero soñaré con no apartarme de ti otra vez.
Hoy en día, con tu vida y con la mía, eso es imposible,
pero no lo será por siempre, y entonces; seremos.
Como una muralla que no se puede escalar,
estar frente al pelotón de fusilamiento.
Es como una vía abandonada; ya sin trenes.
Es como morir a secas.
Entonces se parte también mi corazón.
Cuando una cae una piedra; al mirar tú no estás.
Entonces una parte mi alma quiebra.
Lo que siente en el río el perro que se ahoga;
es lo que siente este perro en el río de tu ausencia.
¿Cuánto tiempo más, cuánto más he de pasar sin ti?
Uno, dos, tres días. Cinco, seis, siente años...
(Date prisa Dios, llévame junto a mi musa,
tráela aquí a mi lado antes de que ya no tenga razón,
que mi corazón quede vacío, hazme estar con ella,
antes de que mis pensamientos ya no sirvan sino para lamentar esta miseria.)
Quisiera decirte como no tenerte me destroza en las entrañas;
pero no puedo, por que es tan inefable el sentimiento de tu ausencia;
esta lejanía de ti mi ata de manos, quisiera correr hasta ti
pero mis píes ya no responden.
(Dios, dame la fuerza, tú eres grande y tu bondad todavía más,
permite que la esperanza que me das pueda más que el suplicio
que me invento.)
Quiero verte contenta,
uno de estos días, cuando por fin venzamos la distancia,
voy a tomar tu cintura, besaré tus labios y seré dichoso.
Sé que es inevitable, pero soñaré con no apartarme de ti otra vez.
Hoy en día, con tu vida y con la mía, eso es imposible,
pero no lo será por siempre, y entonces; seremos.
Como una muralla que no se puede escalar,
estar frente al pelotón de fusilamiento.
Es como una vía abandonada; ya sin trenes.
Es como morir a secas.
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| Instagram photo: mitch_geiser |
sábado, 26 de enero de 2019
Del luto.
No puedo ahora mirar hacía atrás. Hay cosas, muchas en mi pasado que hacen que mis lágrimas broten cuando miro, cuando mis ojos se enfocan en lo vivido; en lo perdido.
Dicen sabiamente los psicologos, que debes de soltar, dejar ir. Dicen que debes enfocarte en el futuro, en todo lo que tienes por ganar.
Yo, a mi edad de cuarenta años, soy uno de los psicologos que lo dice, con la edad, llegas a comprender muchas cosas, que el amor que has sentido antes es lo único que hay, que la felicidad son momentos. Que el dolor, el sufrimiento, de alguna manera abstrapta es también felicidad.
Yo, les digo a mis pacientes que está bien estar triste, que aprenderan a vivir con su problema y que llegará el momento en que puedan mirar hacia atrás, y recordar alegres, por los lindos recuerdos, pero sin sentir el dolor de la perdida. Pero en realidad, el dolor no pasa, no lo demuestras, me gustaría a veces abrazarles, tengo nostalgia en mi corazón, como todos. Eso está bien, sentir la perdida y lo lindo del recuerdo a la vez está bien, quisiera decirles que nunca dejen de sufrir, que llorar y extrañar aquello que más quisimos es lo que nos define como humanos.
Quiero suponer que escribí bien este mensaje, me gustaría creer que está botella de vodka no ha alterado en nada mi pequeña habilidad de raciocinio (tal vez otro trago, solo uno más).
Cuarenta años, creí estar preparado para ahora, linda, no lo estoy.
Creí poder, en verdad creí que podía, evitar esta crisis de la mediana edad.
Parece que al final solo hace falta un detonante, amor, no te enojes conmigo, será solo otro trago, tan amargo como tu partida.
Los niños están con sus abuelos, vivirán allá un par de semanas, lo he pedido de favor, necesito estar solo, necesito saber si esto que tengo sin ti realmente es vida.
Amor, no tienes que decirlo, debo ser fuerte, hay en esta vida cosas mucho más allá de ti y de mí. Más allá incluso de mi legado por el que he trabajado tanto y no consigo (sé que no falta mucho, bien se podría estar consolidadndo mientras termino de vaciar esta botella, no te preocupes vida, tengo una más justo en la cocina, sonara machista, pero extraño verte ahí, pararme en la puerta y verte cocinar, te amo tanto).
He probado el veneno, el veneno del amor, en mi juventud probé el extasis del sexo, la adrenalida del amor a medias y prohibido, el dulce de una mujer. Pero contigo he probado el amor real, pleno y completo; ahora estoy celoso de Dios, porque te tiene con él y no conmigo. No lo maldigo, por el contrario le alzo mi oración y lo alabo más que nunca; sé que sabrá cuidarte y te hará mejor de lo que ya eres, te hará incluso, por imposible que parezca, todavia más perfecta, y entonces, cuando estés lista me llevará con él; y me llevará también a nuestro encuentro último y definitivo, en el que estaremos juntos para siempre (el primer trago de la botella nueva, por tu descanso); entonces no volveremos a separanos.
Dicen sabiamente los psicologos, que debes de soltar, dejar ir. Dicen que debes enfocarte en el futuro, en todo lo que tienes por ganar.
Yo, a mi edad de cuarenta años, soy uno de los psicologos que lo dice, con la edad, llegas a comprender muchas cosas, que el amor que has sentido antes es lo único que hay, que la felicidad son momentos. Que el dolor, el sufrimiento, de alguna manera abstrapta es también felicidad.
Yo, les digo a mis pacientes que está bien estar triste, que aprenderan a vivir con su problema y que llegará el momento en que puedan mirar hacia atrás, y recordar alegres, por los lindos recuerdos, pero sin sentir el dolor de la perdida. Pero en realidad, el dolor no pasa, no lo demuestras, me gustaría a veces abrazarles, tengo nostalgia en mi corazón, como todos. Eso está bien, sentir la perdida y lo lindo del recuerdo a la vez está bien, quisiera decirles que nunca dejen de sufrir, que llorar y extrañar aquello que más quisimos es lo que nos define como humanos.
Quiero suponer que escribí bien este mensaje, me gustaría creer que está botella de vodka no ha alterado en nada mi pequeña habilidad de raciocinio (tal vez otro trago, solo uno más).
Cuarenta años, creí estar preparado para ahora, linda, no lo estoy.
Creí poder, en verdad creí que podía, evitar esta crisis de la mediana edad.
Parece que al final solo hace falta un detonante, amor, no te enojes conmigo, será solo otro trago, tan amargo como tu partida.
Los niños están con sus abuelos, vivirán allá un par de semanas, lo he pedido de favor, necesito estar solo, necesito saber si esto que tengo sin ti realmente es vida.
Amor, no tienes que decirlo, debo ser fuerte, hay en esta vida cosas mucho más allá de ti y de mí. Más allá incluso de mi legado por el que he trabajado tanto y no consigo (sé que no falta mucho, bien se podría estar consolidadndo mientras termino de vaciar esta botella, no te preocupes vida, tengo una más justo en la cocina, sonara machista, pero extraño verte ahí, pararme en la puerta y verte cocinar, te amo tanto).
He probado el veneno, el veneno del amor, en mi juventud probé el extasis del sexo, la adrenalida del amor a medias y prohibido, el dulce de una mujer. Pero contigo he probado el amor real, pleno y completo; ahora estoy celoso de Dios, porque te tiene con él y no conmigo. No lo maldigo, por el contrario le alzo mi oración y lo alabo más que nunca; sé que sabrá cuidarte y te hará mejor de lo que ya eres, te hará incluso, por imposible que parezca, todavia más perfecta, y entonces, cuando estés lista me llevará con él; y me llevará también a nuestro encuentro último y definitivo, en el que estaremos juntos para siempre (el primer trago de la botella nueva, por tu descanso); entonces no volveremos a separanos.
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| Foto del maestro Bukowski. |
martes, 15 de enero de 2019
Charly Magaña.
Cuántas veces hemos vuelto la mirada, con esperanza de que el viento fueses tú?
Habríamos hecho tantas cosas que hoy, se quedan inconclusas.
Ahora me levanto en las mañanas y pienso en ti, amigo.
Recuerdo contigo cada momento; cada lugar, cada gesto, cada asador cayendo,
luego de recordarlo pienso, una espalda más, una menos. Dime ahora si estás
yendo al lugar prometido por Dios? Charly, amigo: tú sabes que te quiero.
Mañana estaré con tu familia. Hermano, tú eres mi familia.
Ayer se abatió mi corazón, me destroza el mundo, no lo imagino sin ti; la
galaxia entera deja de tener sentido y aún así mi fuerza debe estar intacta.
Ahora tú vives en mi corazón, y éste latirá más fuerte, por los dos. El
ñuto de mi interior se ha de reparar en el recuerdo de tu ser.
Al caer, sé bien que me has de levantar y mis triunfos serán los tuyos.
Habríamos hecho tantas cosas que hoy, se quedan inconclusas.
Ahora me levanto en las mañanas y pienso en ti, amigo.
Recuerdo contigo cada momento; cada lugar, cada gesto, cada asador cayendo,
luego de recordarlo pienso, una espalda más, una menos. Dime ahora si estás
yendo al lugar prometido por Dios? Charly, amigo: tú sabes que te quiero.
Mañana estaré con tu familia. Hermano, tú eres mi familia.
Ayer se abatió mi corazón, me destroza el mundo, no lo imagino sin ti; la
galaxia entera deja de tener sentido y aún así mi fuerza debe estar intacta.
Ahora tú vives en mi corazón, y éste latirá más fuerte, por los dos. El
ñuto de mi interior se ha de reparar en el recuerdo de tu ser.
Al caer, sé bien que me has de levantar y mis triunfos serán los tuyos.
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Querido Charly, que Dios te guarde en su gloria.
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Etiquetas:
Acróstico,
Melancolía,
Recuerdos
miércoles, 7 de noviembre de 2018
Mi querido movimiento.
Entonces miré el cielo aquella tarde,
era un bello día para reflexionar,
baje la vista, y en mi pecho desnudo
latía mi corazón;
a cada palpitar, se realzaba una flor.
Dios, patria y hogar
no eran distintos ya.
En mi corazón palpitas tú;
en mi corazón poderoso, soberano,
lleno de honor y lealtad,
de pureza y bondad.
En mi corazón palpitas tú;
mi querido movimiento scout.
En noches estrelladas, anteriores a hoy
(donde en otros tiempos y otros cielos
pudo Neruda versos tristes escribir),
he pensado lo que hoy digo,
he mirado deslumbrado
-Dios- tus designios.
Puesto que con este movimiento
el destino me has cruzado,
y me has hecho conocer
este hermoso patriarcado.
Uno de estos días o de aquellas noches,
cuando yo parta,
cuando la luz de la luna ilumine otros senderos,
cuando la luz de las estrellas tirite en campamento ajeno;
cuando muertos bajo tierra yazcan mis huesos,
cuando mi alma baje libre por el firmamento
pero del sepulcro mi cuerpo no se libre;
cuando sea turno de mis hijos o mis nietos este mundo mejorar,
así como lo habrá hecho su tata o su papá.
Poco a poco (puedo sentirlo en mis cansados pasos,
en mi falta de aliento al respirar,
en mi constante suspiro, ante tu mirar) envejezco.
Me he vuelto un viejo lobo,
y en mi boca ya no relucen los colmillos cazadores,
y en la selva ya no me huyen las gacelas,
y de mi caza ya no se alimenta mi manada.
No obstante, tengo la serenidad,
y mi boca aún funciona para hablar,
los nuevos lobos se reúnen en mi torno,
junto a la fogata a cenar, ellos atentos
escuchas mis historias, en su mente atesoran mis consejos,
han aprendido que la manada protege a la manada,
que el fuerte nunca descuida al débil,
que cada uno tiene una importante misión
para la función colectiva de este gremio.
Sobre este río que en mis venas fluye,
tus ideales reman sobre mi cuerpo y van,
no puedo generar esfuerzos vacíos,
puesto que los resultados,
siempre tienden a dar.
Nunca, en mi largo camino, he tenido
que andar en soledad;
puesto que a mi lado miles de hermanos he llevado.
Recuerdo, cuando caí aquella (ahora lejana) ocasión,
y como conmigo cayeron todos mis sueños e ilusiones,
como deje de creer en los demás; en mí mismo.
Recuerdo -lo admito con un poco de vergüenza-
cuando creí que toda la basura no tenía remedio,
que la maldad no tenía cura y que las guerras
jamás tendrían final.
Recuerdo cuando caí al fango
con intención de no volverme a levantar.
Con mis lágrimas tocando el suelo esperando
muchas botas mi espalda pisotear,
por cobarde, por desertar...
Tirado ahí durante días,
dejando mis colegas mis penas explayar,
cuando mi llanto inverosímil se
convirtió en sollozar ahogado,
una mano ha tocado mi costado,
y yo prontamente mi mirada he levantado,
y ahora entiendo que nada tenía de raro,
que en lugar de botas y burlas,
hubiera manos y sonrisas,
que mis hermanos no me habían pasado por encima,
menos aun ignorado y continuado;
esperaron por mí, y me ayudaron,
me levantaron y sanaron mis heridas.
Porque la manada protege a la mandada,
porque la patrulla no continua sin la patrulla,
porque clan significa familia,
y la familia no te abandona; ni te olvida.
Por eso y por más todos los golpes resisto,
y continuo mi camino, así como tú, mi hermano,
quiero continúes luchando.
Cambar el mundo se puede lograr,
con decisión, amor y nuevos proyectos.
Pero sobre que todo: con unión.
era un bello día para reflexionar,
baje la vista, y en mi pecho desnudo
latía mi corazón;
a cada palpitar, se realzaba una flor.
Dios, patria y hogar
no eran distintos ya.
En mi corazón palpitas tú;
en mi corazón poderoso, soberano,
lleno de honor y lealtad,
de pureza y bondad.
En mi corazón palpitas tú;
mi querido movimiento scout.
En noches estrelladas, anteriores a hoy
(donde en otros tiempos y otros cielos
pudo Neruda versos tristes escribir),
he pensado lo que hoy digo,
he mirado deslumbrado
-Dios- tus designios.
Puesto que con este movimiento
el destino me has cruzado,
y me has hecho conocer
este hermoso patriarcado.
Uno de estos días o de aquellas noches,
cuando yo parta,
cuando la luz de la luna ilumine otros senderos,
cuando la luz de las estrellas tirite en campamento ajeno;
cuando muertos bajo tierra yazcan mis huesos,
cuando mi alma baje libre por el firmamento
pero del sepulcro mi cuerpo no se libre;
cuando sea turno de mis hijos o mis nietos este mundo mejorar,
así como lo habrá hecho su tata o su papá.
Poco a poco (puedo sentirlo en mis cansados pasos,
en mi falta de aliento al respirar,
en mi constante suspiro, ante tu mirar) envejezco.
Me he vuelto un viejo lobo,
y en mi boca ya no relucen los colmillos cazadores,
y en la selva ya no me huyen las gacelas,
y de mi caza ya no se alimenta mi manada.
No obstante, tengo la serenidad,
y mi boca aún funciona para hablar,
los nuevos lobos se reúnen en mi torno,
junto a la fogata a cenar, ellos atentos
escuchas mis historias, en su mente atesoran mis consejos,
han aprendido que la manada protege a la manada,
que el fuerte nunca descuida al débil,
que cada uno tiene una importante misión
para la función colectiva de este gremio.
Sobre este río que en mis venas fluye,
tus ideales reman sobre mi cuerpo y van,
no puedo generar esfuerzos vacíos,
puesto que los resultados,
siempre tienden a dar.
Nunca, en mi largo camino, he tenido
que andar en soledad;
puesto que a mi lado miles de hermanos he llevado.
Recuerdo, cuando caí aquella (ahora lejana) ocasión,
y como conmigo cayeron todos mis sueños e ilusiones,
como deje de creer en los demás; en mí mismo.
Recuerdo -lo admito con un poco de vergüenza-
cuando creí que toda la basura no tenía remedio,
que la maldad no tenía cura y que las guerras
jamás tendrían final.
Recuerdo cuando caí al fango
con intención de no volverme a levantar.
Con mis lágrimas tocando el suelo esperando
muchas botas mi espalda pisotear,
por cobarde, por desertar...
Tirado ahí durante días,
dejando mis colegas mis penas explayar,
cuando mi llanto inverosímil se
convirtió en sollozar ahogado,
una mano ha tocado mi costado,
y yo prontamente mi mirada he levantado,
y ahora entiendo que nada tenía de raro,
que en lugar de botas y burlas,
hubiera manos y sonrisas,
que mis hermanos no me habían pasado por encima,
menos aun ignorado y continuado;
esperaron por mí, y me ayudaron,
me levantaron y sanaron mis heridas.
Porque la manada protege a la mandada,
porque la patrulla no continua sin la patrulla,
porque clan significa familia,
y la familia no te abandona; ni te olvida.
Por eso y por más todos los golpes resisto,
y continuo mi camino, así como tú, mi hermano,
quiero continúes luchando.
Cambar el mundo se puede lograr,
con decisión, amor y nuevos proyectos.
Pero sobre que todo: con unión.
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| "Tú y yo somos de la misma sangre." |
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